16.10.07

Missing


Con Un Corazón Invencible, Michael Winterbottom complementa a la perfección su anterior película, la interesante y dura Camino A Guantánamo en la cual, a modo de docudrama y basándose en un caso verídico, plasmaba la historia de cuatro jóvenes paquistaníes, de nacionalidad británica y residentes en Inglaterra, que en setiembre de 2001 y durante unas vacaciones de placer en su país natal, fueron detenidos sin causa aparente y conducidos a la isla de Guantánamo, tardando más de dos años en poder demostrar su inocencia y regresar a Inglaterra, tras haber sufrido centenares de vejaciones en manos del ejército norteamericano.

Si en Camino a Guantánamo, el realizador inglés mostraba una de las oscuras caras del conflicto, desde la también comprometida Un Corazón Invencible destapa la otra cara de la moneda, ofreciéndonos una docta lección sobre estúpidos efectos colaterales y de la validez de un dicho popular que encaja a la perfección en los dos casos. Y es que siempre pagan justos por pecadores.

A través de una puesta en escena un tanto frenética, de cámara en mano y cubriendo varios centros de atención al mismo tiempo, Winterbottom desgrana los sucesos acaecidos alrededor del secuestro de Daniel Pearl -jefe de la corresponsalía del Wall Street Journal en Asia- y que se iniciaron el 23 de enero de 2002, justo después de acudir a una misteriosa cita en Karachi, ciudad en la que había pactado un encuentro con un buscado terrorista. Cuatro fueron las semanas durante las que su esposa Marianne, embarazada de 6 meses, estuvo pendiente, día y noche, de cualquier información válida para dar con el desconocido paradero de su marido.

La película analiza la rocambolesca investigación que llevaron a cabo varios de los cuerpos policiales y políticos del país, en paralelo con gente del FBI y funcionarios de la embajada norteamericana. Teniendo en cuenta las distintas competencias y prioridades de cada cuerpo, el director consigue una crítica irónica (y muy cerebral) sobre un desordenado método de trabajo que sólo sirvió para entorpecer la labor de los agentes asignados al caso. Pero, al margen del aspecto policiaco de la historia, el principal objetivo del cineasta se centra en la rabia y la soledad de Marianne, esa esposa que se mantuvo pegada al celular esperando el milagro de oír de nuevo la voz de Daniel. Y, a pesar del miedo y la impotencia ante la falta de información y el desbarajuste esgrimido entre los investigadores, esa mujer –a la que ha dado vida una impresionante Angelina Jolie en uno de sus mejores papeles-, entre lógicas subidas y bajadas de ánimo, supo conservar la serenidad en uno de los momentos más terribles de su vida. De hecho, Un Corazón Invencible, está basada en la novela que ella misma escribió sobre el suceso.

El film no sólo sigue las coordenadas del thriller político y el retrato de una mujer al límite, pues también plantea una bella historia de amor eterno en nada lacrimógena. La cámara posee suficiente entidad como para mantenerse a cierta distancia, sin entrar en la búsqueda de aspectos sensacionalistas y falsamente emotivos; su misión es simple y llanamente la de observadora, sin juzgar ni hurgar en truculencias de ningún tipo. Es quizás, por ello, que algunos la hayan tildado de película fría. Más que fría, diría que se muestra respetuosa con los verdaderos implicados en el caso y, al mismo tiempo, absolutamente valiente al no buscar en el terrorismo internacional las claves del caso Pearl y otros similares.

Como muy bien explica el personaje de Marianne a lo largo de una entrevista televisada, durante ese angustioso e interminable mes, comprendido entre enero y febrero del 2002, Daniel Pearl no fue la única víctima del terrorismo, pues sobre esas misma fehas también desaparecieron de la faz de la tierra 14 reporteros paquistaníes. Lo más fácil sería actuar como la Administración Bush y sus serviles chupópteros: culpabilizar a los de siempre de todos los males de nuestro planeta. Pero, tal y como dice ese mismo y valeroso personaje femenino, “mientras exista miseria en el mundo, nunca se erradicará el terrorismo”. O lo que es lo mismo (y en versión Spaulding), "mientras tengamos cuatro pájaros acumulando riquezas, lo tenemos peludo". Cuando alguien pasa hambre y sufre humillaciones, es muy fácil lanzarse a la calle.

15.10.07

El sarcoma de Semyon

Con Promesas del Este, David Cronenberg sigue alejado del fantástico para adentrarse en la textura de un nuevo thriller de tintes enfermizos, tanto o más cáustico que su anterior trabajo, el excelente Una Historia de Violencia. Al igual que en ése, vuelve a escanear, con todo tipo de detalles, la degradación moral y psíquica de una familia... aunque, en este caso, se trate de una familia relacionada directamente con la mafia rusa.

El marco geográfico que ampara a los miembros de la familia Semyon es la ciudad de Londres, localidad en la que regentan un lujoso restaurante especializado en comidas transiberianas; un local igual de húmedo y sombrío que la capital inglesa que les da cobijo, y desde el que se maneja todo tipo de negocios sucios: del juego a la prostitución, pasando por las drogas. Dentro de la cruda trama urdida por Cronenberg y su guionista, Steven Knight, Semyon y su hijo Kirill (brillantes Armin Mueller-Stahl y Vincent Cassel) son tan sólo un par de elementos más dentro de una historia marcada por distintos matices, siendo también uno de ellos la accidentada relación que se crea entre Nikolai -el chófer de los Semyon y hombre de confianza de Kirill- y Anna, una enfermera que se aproxima al misterioso clan siguiendo lo escrito en el diario personal de una paciente; un contacto casual que, en parte, sacará a flote la rancia decadencia en la que se desenvuelven los hampones.

Pecados ocultos, crímenes, envídias, celos y recelos, estallarán en el seno de una familia que, hasta ese momento, se creía autosuficiente. Al igual que en Una Historia de Violencia, el director canadiense recurre al juego de las identidades, guardándose en este aspecto un as en la manga con el que sorprender a la platea para, a partir de aquí, ir construyendo, poco a poco y sin prisas, una película sobria y sombría, de luz tenue y tonos barrocos y, ante todo, de pausado transcurrir. Por ello, no es de extrañar que sus controlados (y no muy numerosos) brotes de violencia física, siempre secos y sobrecogedores, se hayan insertado en la narración a manera de arma psicológica con la que romper la calma chicha (pero tensa) con la que se ha rodeado a sus protagonistas. Una violencia que, sin embargo, forma parte, desde siempre, del particular universo de Cronenberg. De hecho, su primera escena (digna de inclusión en futuras antologías sobre el cine de mafias) ya prepara al espectador para que sepa, de antemano, conque tipo de personas tendrá que ir lidiando.


Y allí en medio, en el mismísimo ojo del huracán, se sitúa un modélico Viggo Mortensen; Nikolai, el chófer: un gángster de modales elegantes. Culto y refinado en sus gustos, guarda un cuidado aspecto físico que remite al Kirk Douglas de los años 40 y 50, justo cuando el actor daba vida a cínicos sin escrúpulos que, pese a su maldad, entroncaban directamente con las preferencias del público. Y es que aquí, Mortensen, al igual que hizo el abuelo Douglas en su época, ha sabido cultivar a ese tipo de héroes de baja estofa capaces de meterse el corazón de una muchacha guapa en el bolsillo, tal y como ocurre con la enfermera a la que da vida Naomi Watts. Sólo un tipo duro y solitario como él puede verse envuelto en una sangrienta lucha, cuerpo a cuerpo, en pelota picada y en una sauna, defendiendo su vida ante dos formidos esbirros armados con armas blancas; una de las peleas mejor filmadas del cine actual que, por su crudeza, ritmo, montaje y sonido de los mamporrazos, transportó a mi memoria hasta ese tren de Desde Rusia Con Amor en el que, Sean Connery y un matón con forma de armario, se daban de hostias incluso en el carné de identidad.

Una película visceral; valiente a la hora de tratar a sus personajes con una frialdad de aquellas que duelen y que, en muchos aspectos, se puede tomar como un complemento perfecto a su anterior film, con el propio Mortensen al frente. Y es que, ambos títulos, coinciden en muchos detalles. La mentira, el engaño o el verificar que nadie es en realidad lo que aparenta, son algunas de las claves que los interseccionan.

En Promesas del Este, David Cronenberg sigue reinventándose a sí mismo, sin renunciar por ello a las constantes de su filmografía. Cambia la enfermedad (tema recurrente en sus cintas) por la imagen de la familia como institución primordial y demuestra, al mismo tiempo y a través del trueque, que las relaciones familiares, a veces, pueden ser igual de destructivas y malignas que el dolor causado por un cáncer en estado avanzado.

13.10.07

SITGES 07 - JORNADAS 10.0 Y 9.0: Sin huevos

Pues nada, que hoy por la mañana, sobre las 11 y más temprano que en otras ocasiones, se ha dado a conocer el Palmarés de este año. Unos premios, sin muchas sorpresas, a los que pueden acceder en su integridad a través de este link. Por mi parte, tan sólo mencionar que el ganador de la Sección Oficial Fantástico, The Fall, es uno de los títulos que no llegué a ver pero del que anuncié, gracias a la opinión de otros colegas, la posibilidad de verse reflejado entre los triunfadores del certamen. Por otra parte y de forma merecida, el galardón a la mejor dirección ha recaído sobre Jaume Balagueró y Paco Plaza por el espléndido [REC] , siendo igualmente premiada su protagonista, Manuela Velasco, por la fabulosa creación de una engreída reportera pija.

Justo antes de conocer los premios, he podido asistir a la proyección de la película que por la noche cerrará esta 40ª edición, la esperada 1408; una cinta sobre fantasmas que transcurre, casi en su integridad, en la habitación 1408 de un lujoso hotel neoyorquino. Tensa, ingeniosa y dotada de unos magníficos efectos especiales, narra la espeluznante noche que, en esa estancia, vivirá un escritor experimentado en publicar catálogos sobre hoteles y locales marcados por leyendas espectrales. Un festival de alucinaciones y sustos en el que un espléndido John Cusack carga con la mayor parte de su metraje. A tener en cuenta, ante todo, la corta (pero contundente) aparición de un cínico y elegante Samuel L. Jackson, así como la rocambolesca espiral construida por sus tres guionistas. Diez minutitos menos y sería un film redondo. Les aseguro que, a partir de ahora, seguiré los pasos de su director, Mikael Hafström, un sueco afincado en los EE.UU.

Dando un paso hacia atrás, querría hablarles de los tres títulos que pude presenciar ayer, durante la penúltima jornada del Festival y en el auditorio del Melià-Sitges. A primera hora, aún legañoso y recién llegado de Barcelona, sufrí en silencio el sopor provocado por I’m A Cyborg, But That’s OK, lo nuevo del coreano Park Chan-wook tras haber cerrado su trilogía sobre la venganza con Old Boy. Aquí, rompe con la violencia habitual en sus films y tan sólo la utiliza en los delirantes sueños de su protagonista, una chica que está convencida de ser un robot. Una especie de cuento infantil para adultos, ambientado en su mayor parte en un centro psiquiátrico y que navega, todo el rato y sin decidirse por un rumbo concreto, entre la comedia y el melodrama. Visualmente atractiva y con una prometedora introducción, el androide de Chan-wook se pierde entre tornillos, rollos existenciales y un mucho de pedantería metafísica.


A continuación le tocó el turno a Halloween, el remake de La Noche de Halloween que ha llevado a cabo Rob Zombi. La verdad es que, tras ver esa cosa llamada Los Renegados del Diablo, no las tenía todas con esta revisitación del clásico de Carpenter. Pese a todo pronóstico, me ha parecido un film digno y de una corrección más que sorprendente. De hecho, consta de dos partes bien diferenciadas: una primera, en la que, a modo de precuela, se muestra la infancia del mítico Michael Myers y, una segunda, en la que se recoge –con algunas variaciones- lo ya mostrado por el realizador de Christine en la cinta original. Zombi, con una vibrante y angustiosa puesta en escena, consigue revitalizar el Halloween primerizo otorgándole, al mismo tiempo, una imagen muy a lo monstruo de Frankenstein al psicópata Myers. Deja sus excesos gores encerrados en un armario y, como quien no quiere la cosa, le hace un curioso y simpático guiño, con la ayuda de una careta, a su sanguinario payaso Spaulding.

Hacia las 8 de la tarde y con el Auditorio a tope, Nacho Vigalondo presentó Los Cronocrímenes, una de las películas más esperadas por los habituales del Festival y, en concreto, por un amplio grupo de internautas que, en todo momento, han apoyado al realizador en su cruzada. Si he de serles sincero, su debut en el campo del largometraje me decepcionó un tanto. No se trata de una mala película ya que, teniendo en cuenta su bajo presupuesto, denota maneras, ideas frescas y, ante todo, personalidad. Viajes temporales (salvando las distancias, muy en la línea de los de Regreso al Futuro 2), cierto toque de comedia y un mucho de fantasía, son los principales ingredientes del plato cocinado por el director cántabro. Todo ello muy a la española, tal y como mandaban los cánones del género en los setenta en este país. O sea, muchos matos, matojos, hojarasca y árboles; el escenario ideal para un tipo de cine que, a buen seguro, hizo las delicias del director en las desaparecidas salas de barrio de sesión doble. A pesar del cariño con el que ha afrontado su puesta en escena (y eso se nota), la previsibilidad que se desprende de algunas escenas (como ocurre, por ejemplo, con la de la primera llamada telefónica) o las ansias por rizar el rizo en su parte final, lastran, en parte, las buenas intenciones de un film que, pese a sus irregularidades, se merecería una pronta distribución por estos lares. A pesar del abuso (un tanto empalagoso) de permanencia en pantalla por parte de Karra Elejalde, éste cumple con su función; un trabajo (con homenaje a Darkman incluido) que contrasta con la incalificable interpretación del propio Vigalondo, dando vida a un científico al mando de una muy chiripitifláutica máquina del tiempo. Me imagino la entidad distinta que podría haber alcanzado este producto ofreciendo el mismo papel, sin ir más lejos, a un Manuel Alexandre en plan mad doctor y con un pequeño toque a lo Berlanga. Y es que, precisamente, en sus tímidos acercamientos a la comedia, es en donde mejor funciona Los Cronocrímenes.

Por cierto, y antes de despedir hasta el próximo años las crónicas desde Sitges, les hago un pequeño recuento de algunos de los platos por mí ingeridos durante los dos últimos días: macarrones gratinados con salsa de tomate y atún, pizza de queso cabrales, tarta de chocolate con nata y arroz de bacalao. Cerveza, café y orujos varios.

Me temo lo peor. Repasando la dieta de estas jornadas, he descubierto que mi cuerpo anuncia una alarmante falta de huevos.

12.10.07

Breve paréntesis festivalero a modo de recordatorio, cartelista y setentero, del día de hoy

SITGES 07 - JORNADA 8.0: Pan de payés con tomate y mortadela, pizza Caprichosa y la nada

Miércoles 11 de octubre; o sea, ayer. Fecha en la que tuve que dejar el hotel Melià-Sitges para regresar a casa. A partir de ahora, cubriré el resto del festival yendo y viniendo de Barcelona. Al tener que hacer las maletas, renuncié a ver la primera película del día, Sukiyaki Western Django, un homenaje, a la japonesa, al mundo del espagueti-western con artes marciales incluidas. Lo único que les puedo avanzar sobre la misma es que, a la salida de los asistentes a la proyección, oí por parte de éstos todo tipo de opiniones: desde un divertimento gracioso a un aburrimiento sin parangón. La verdad es que tampoco me sabe muy mal habérmela perdido. Como saben, y en general, el cine japonés y yo estamos como reñidos.

Después de desayunar unas llesques de pan de payés con tomate y embutidos (¡qué buena estaba la mortadela, por Tutatis!), y habiendo dejado previamente el equipaje en la consigna, asistí al pase de El Último Justo, un decepcionante y alargado film mejicano con una amplia colaboración española. Sectas religiosas, sicarios de tebeo (de esos con cara de muy malos, gabardina y sombrero) y un fotógrafo especializado en la cobertura de conflictos bélicos, se barajan en una intriga tan simplista como poco orginal. Cómo no, el reportero de marras sufre en silencio por su nulo posicionamiento de observador en el frente, al tiempo que se ve perseguido por los miembros de una congregación quienes, por motivos rocambolescos, pretenden acabar con su vida. La excusa es la de siempre en este tipo de productos: él es el Elegido, y por ello ha de ser sacrificado para el bien de la Humanidad. La irregularidad de su guión (lleno de momentos risibles y forzados) y las pésimas interpretaciones, provocaron numerosas fugas en el Auditorio. Un servidor aguantó estoicamente hasta el final, lo cual me sirvió para confirmar que Diego Martín, el protagonista masculino, tendría que esforzarse un poco más en esto de la interpretación.

La mañana se cerró con Redacted, un Brian De Palma capaz de alejarse de sus excesos habituales y romper un tanto, debido a su estilo y tipo de narración, con su filmografía anterior. Un producto interesante, duro y realizado con la sana intención de soltar una más que necesaria patada a la conciencia colectiva. Ambientado en Samorra (Irak) y a modo de documental ficticio, recoge el testimonio de unos marines norteamericanos que, encargados de un control militar en la localidad, se vieron envueltos en una historia oscura durante la cual, tras ser violada una chica iraquí de 15 años, fueron asesinados a sangre fría todos los miembros de su familia. Es cierto que Redacted no cuenta nada nuevo que no sepa de antemano el espectador, pero hay que reconocer la valentía de De Palma al plasmar en pantalla cuatro verdades como templos, aunque para ello se haya situado al margen de la industria hollywoodiense que lleva años arropándole. Ya a finales de los 80 y a través de la espléndida y efectiva Corazones de Hierro, afrontó un tema similar con la guerra de Vietnam como telón de fondo, aunque con un tratamiento más cercano al del cine de suspense. Atención, ante todo, a los sobrecogedores documentos gráficos y reales que inserta antes de los títulos de crédito que dan fin a la película. La ausencia de banda sonora, demostró el silencio sepulcral de un público recién golpeado por unas imágenes que aún siguen sucediéndose en estos mismos momentos. Y es que no hay nada más terrorífico que la realidad.

Pizza Caprichosa again, cervecita, café, orujo y la necesaria recogida de un par de invitaciones para la proyección, durante la tarde de hoy, de la esperada Los Cronocrímenes. Mañana mismo les hablo de ella. La verdad es que tengo muchas ganas de verla.

Por cierto, cuando anoche llegué a casa y abrí la nevera para cenar, descubrí atemorizado que estaba totalmente vacía. Una voz espectral salió del interior del frigorífico: “un poco de dieta no te iría nada mal, gordinflón...”. Le perdoné lo de gordinflón, pues sé positivamente que un electrodoméstico de línea blanca no puede tener criterio alguno.

11.10.07

SITGES 07 - JORNADA 7.0: Pan de payés con tomate y embutidos, bocadillo de jamón, raviolis, langostinos, paellita y frutas en almíbar

Ayer miércoles por la mañana y tras el habitual buffet libre del desayuno (en esta ocasión a base de pan de payés con tomate y embutidos diversos), me resultó difícil digerir una de las propuestas más gores y salvajes del festival: À l’Intérieur. Un pastel de sangre en toda regla, cuya falta de guión y coherencia es lo que menos parece preocupar a sus dos directores (Alexandre Bustillo y Julien Maury) quienes, aparte de filmarla directamente en vídeo, han cuidado poquísimo su realización olvidándose, casi por completo, de la iluminación. Eso sí: la violencia gratuita y el ketchup campan a su aire. Un festín para los adeptos al gran guiñol llevado al límite y que, en cuanto a brutalidad visual se refiere, diría que incluso sobrepasa el exceso exhibido por Frontiere(s), la otra cinta francesa vista hace un par de noches. Aquí, en À l'Intérieur, una joven embarazada y a punto de dar a luz, se ve acosada, en su propio domicilio, por otra mujer de aspecto sobrecogedor. Lo mejor, sin lugar a dudas, es la imagen escalofriante de una malvada Béatrice Dalle reconvertida en prima hermana de la bruja de Blancanieves. Sólo recomendada a estómagos a prueba de bombas que no busquen demasiados errores en el planteamiento de la historia.

Stuck, el nuevo título de Stuart Gordon, es un trabajo pequeño pero compacto. Inspirado en un hecho real, narra el caso de un hombre que, tras ser atropellado por un automóvil, queda inconsciente y empotrado en el parabrisas frontal de éste durante varios días, ya que su conductora, bastante colocada, decide no acudir a las autoridades y esconder el coche siniestrado, con su víctima adosada, en el parking de casa. Un film tenso y macabro, contado con una sorprendente dosis de humor negro y tras el que se esconde, al mismo tiempo, una dura crítica social y política. Un magnífico Stephen Rea, magullado y hecho trizas, y una sorprendente Mena Suvari, son dos de sus puntales interpretativos más destacados.


Ayer fue un día, cinematográficamente hablando, muy apretado. Al mediodía, antes de zamparme un bocadillo de jamón y de hacer otra siesta, cayó uno de los platos fuertes y esperados del Festival. Se trataba de Mr. Brooks, un intento (a mi gusto fallido) de devolver el estrellato perdido a Kevin Costner y a Demi Moore. En él, el actor y director de Bailando Con Lobos, rompe con sus papeles habituales para encarnar a Earl Brooks, un multimillonario hombre de negocios que, en sus horas libres y con cierta nocturnidad, ejerce de serial-killer; mientras que ella, da vida a la policía, un tanto gafe, que va tras sus pasos. La película empieza bien y promete pero, a medida que va tomando cuerpo, se desmelena y apunta hacia derroteros poco creíbles. Y es que su director, no contento con centrarse únicamente en el aspecto policial, cambia de rumbo y decide tocar demasiados temas de una sola tacada. Como dato curioso, vale la pena citar los excelentes trabajos de Costner y Moore, mientras que el siempre convincente William Hurt, el tercero en discordia y alter ego (a lo Jekyll y Hyde) del personaje de Brooks, apuesta por sobreactuar de lo lindo.

Descansado y fresquito, a última hora de la tarde, disfruté con una divertida sátira, muy gamberra y al margen del gran Hollywood, en la que se pone en solfa el puritanismo actual de cierto sector de la sociedad norteamericana actual. Teeth es su título y Mitchell Lichstenstein su director. Una joven mojigata, que parece salida directamente del famoso vídeo-clip de la MTV Amo a Laura, proclama a los cuatro vientos que quiere llegar virgen al matrimonio, pero nadie sabe que, con su proclama, intenta proteger un secreto de su anatomía. Y es que su vagina, en lugar de ser tratada por un ginecólogo, tendría que ser revisada por un odontólogo. Escatológica, hiriente y muy poco sutil, desató múltiples comentarios jocosos entre los asistentes al pase.

Tras Teeth llegó el momento de la cena entre amigos. Ante una mesa redonda, mi mujer y un servidor nos encontramos de nuevo con Carlos Pumares, los amigos del Fecinema, mi cuñado absence y un pequeño diablillo asturiano con rasgos físicos a lo Ernest Borgnine. Raviolís a la nosequé, un par de langostinos, una cata de paella (no muy buena, por cierto) y un plato de frutas en almíbar, fueron mi elección de entre los alimentos del buffet libre del hotel. La lluvia y el viento huracanado nos obligaron a no salir de nuestro voluntario encierro. Una pena. Aún hoy me repite el arroz.

10.10.07

SITGES 07 - JORNADA 6.1: Espaguetis a la boloñesa

Una vez repuesto de mis problemas gastrointestinales, ayer por la tarde, asistí a la rueda de prensa que sirvió de presentación a la novena edición del Festival de Cine Negro de Manresa; un certamen sencillo que, sin embargo y gracias a su esmerada programación y al buen hacer de sus responsables, está ganando en calidad y adeptos año tras año. El Fecinema, como sus creadores han rebautizado, se celebrará en esta ocasión (como es lógico y habitual) en la localidad de Manresa y del 14 al 18 de noviembre. Como curiosidad, les citaré que a los premios que otorga el festival, se les llama Plácidos, en honor a Luis García Berlanga y a su película Plácido, la cual fue rodada en dicha localidad catalana.

Tras la conferencia, fui a la proyección de Kilómetro 31, una coproducción mejicano-española con la presencia de un desaborido Adrià Collado. En ella, las continuas apariciones del espectro de un niño, ponen en solfa la paciencia de una joven cuya hermana gemela ha sido hospitalizada tras un encuentro con el pequeño espantajo. Una pobre y risible lectura, muy a la mejicana y con ribetes del cine de Balagueró, de las películas de fantasmas orientales y de la que, ante todo (y para que se hagan una idea de por dónde van los tiros), les querría rescatar una delirante frase de su guión, recitada por un cirujano al informar a la familiar de una mujer accidentada: “Gracias a Dios, señorita, su hermana está fuera de peligro, pero le hemos tenido que amputar las dos piernas y ahora acaba de entrar en coma”. Santo El Enmascarado de Plata sería capaz de levantarse de su tumba para insertar tal diálogo en uno de sus films.

El resto de la noche transcurrió de modo placentero, compartiendo un buen plato de espaguetis, con mi santa y don Carlos Pumares, en un emblemático local del pueblo cuyo nombre llenaría de orgullo a Richard Fleischer (a pesar de que allí nunca he visto comer juntos a Tony Curtis y Kirk Douglas). Una cena intima, triangular, divertida y sabrosa, que culminó con la ingesta de un cafetito en el bar del hotel Melià. Ríanse ustedes de la popularidad y gancho de Tom Cruise, pero el gran Pumares le supera en estrellato. Es increíble la cantidad de gente que sigue acercándosele para solicitar una fotografía a su lado.

Tras habernos despedido de don Carlos, le hice una confesión íntima y personal a mi mujer: “de mayor, quiero ser como él”. A continuación, esa buena mujer, me dio dos palmaditas en el hombro y me aconsejó que me pusiera a dormir.

9.10.07

SITGES 07 - JORNADAS 5.1 Y 6.0: Bocadillo de pan con tomate y fuet, croissant, pastita de chocolate, ensaimada pequeña y montaditos a mogollón

Ayer noche, bocata de pan con tomate y fuet (tipiquísimo embutido catalán) acompañado de una Coca-Cola para mantenerme despierto y, a las 11.00 P.M., film francés en el Auditorio del Melià-Sitges. Frontière(s) es su título. De hecho, significó otra decepción más en la irregular programación de ayer ya que, en el fondo, esta ópera prima de Xavier Gens no es más que una nueva vuelta de tuerca sobre la ya clásica La Matanza de Texas. Aquí, las víctimas son un grupo de jóvenes inmigrantes que acaban de perpetrar un atraco en París, mientras los sádicos que les van a “atender” son los tarados miembros de una familia de clara ideología neo-nazi y, al mismo tiempo, propietarios de un sospechoso hotelito situado en las afueras de la capital. La brutalidad visual es la única arma esgrimida por el tal Gens quien, en segundo plano y a modo de coartada intelectual, utiliza las movidas callejeras acontecidas los días anteriores a las elecciones generales de su país natal. Una realización igual de abrupta que su (muy) explícita violencia y un final alargado hasta extremos increíbles, marcan el irregular y poco original debut del joven realizador.

Tras la proyección, regreso a la habitación. Vasito de agua mineral y al sobre.

Esta mañana, ante el soñado buffet libre del desayuno, he descubierto que mi estómago me odia. Él sabe positivamente que todo lo que trague allí es ahorro para mis bolsillos… pero nones, ¡qué a esas horas se niega a zampar! Total, que repito croissant, pastita minúscula con chocolate y, como novedad, le añado una ensaimadita de tamaño bolsillo. Café con leche y zumo de piña: la cuestión es hacer mezclas exóticas, peligrosas y explosivas para conseguir ir al lavabo de una puñetera vez, pues, de manera inexplicable y desde que estoy en esta villa, he perdido mi ritmo de evacuación diario. Mi madre diría que todo es cuestión del cambio de aguas…

Acudo a las 11.15 A.M. al Auditorio y, por tratarse de un día laborable, hay una notable afluencia de público. Blade Runner: The Final Cut es la película a proyectar. “¡No entiendo lo de tanta gente, si la tenemos todos en casa!”. Sabias las palabras de don Carlos Pumares al entrar en la sala. Y es que el hombre, sin haberla visto aún, no iba en nada desencaminado pues, a pesar de lo esperado, los cambios son mínimos y casi imperceptibles. Ha jugado a lo mismo que hizo Lucas con sus guerras galácticas, con lo cual sólo se ha dedicado a retocar seis o siete planos para añadirles nuevos detalles digitales a la imagen original. Un claro montaje publicitario para promocionar su próxima salida en DVD ya que, por lo que he oído, es posible que ni pase por salas de estreno. Sea como sea, siempre es un disfrute ver un título de estas características en una pantalla gigantesca como la del Festival de Sitges. Un servidor, al menos, ha babeado un poquito.

Para seguir con la eterna discusión sobre la posibilidad de que Harrison Ford sea también un replicante, bajo al pueblo con mi señora y nos vamos de montaditos y cerveza a un conocido restaurante vasco de la población. Dudo que, hasta bien entrada la tarde, pueda recuperarme del abuso gastronómico.

8.10.07

SITGES 07 - JORNADAS 4.1 Y 5.0: Dos frankfurts, croissant, pastita de chocolate, zumo de naranja, carpaccio de bacalao y pizza cuatro quesos

Hoy ha sido un día pesaroso Quizás sea culpa de los dos frankfurts de la cena de anoche, pero esta mañana, de ese buffet libre del desayuno que tanto ansiaba, tan sólo he pillado un croissant y una pastita enana con un poco de chocolate en su interior. Ello, sumado a un café con leche y un zumo de naranja natural, ha significado el reconstituyente para enfrentar tres largometrajes uno detrás de otro.

Joshua, la historia de un niño celoso y con apuntes sicóticos, ha sido el primer título de una jornada bastante floja. George Ratliff, su director, apunta maneras y se muestra muy academicista en su estilo, pero con tanto hermetismo narrativo y visual, acaba distanciándose de la platea. Fría y desangelada, lo mejor de Joshua se encuentra precisamente en el propio Joshua; o sea, en la magnífica interpretación de Jacob Bogan, el joven de 12 años que da vida al personaje. Atención, ante todo, a las gélidas e intrigantes miradas de este jovencito: para poner la piel de gallina.

Waz, la segunda de la mañana, apuesta por la estética del thriller más cochambroso y con apuntes visuales a lo Seven. Una serie de crímenes marcados por el mismo patrón, situarán a una atípica pareja de policías tras la pista de lo que podría ser una cruenta y meditada venganza. Aburrida y previsible, tras esta buddy movie de pretensiones progresistas, se encuentra un descarado canto al amor gay como una de las mejores y más sacrificadas de las opciones amatorias (habidas y por haber). Lo más destacable es, sin lugar a dudas, el trabajo del habitualmente efectivo Stellan Skarsgard y la presencia, bastante volátil aunque siempre de agradecer, de una guapísima y tentadora Selma Blair.


Cassandra´s Dreams, el film que cierra la trilogía londinense de Woody Allen, no ha desentonada en mucho con los otros dos productos presentados en la parrilla de hoy. Al igual que en ellos, en éste también domina el tedio y el aburrimiento. Más cercana a Match Point que a Scoop, da la impresión de que al amigo Woody se le hayan agotado un tanto los ideas, ofreciendo un film en el que la originalidad brilla por su ausencia y que, a pesar de sus buenas intenciones (que las tiene), se queda a medio camino en los pocos temas que propone. En su próximo estreno en Barcelona, procuraré extenderme más sobre este título. Como no querría sufrir el mismo sentimiento de culpabilidad que uno de sus protagonistas, la volveré a revisar de nuevo. Es sabido por todos que el ritmo agotador de un festival perjudica, muy a menudo, la buena recepción crítica de ciertas películas. Y, por respeto a Allen, les he de decir que temo haberla juzgado mal.

Para reponerme de una mañana similar, a las 15.30 P.M. y en compañía de mi mujer, nos hemos relajado metiéndonos en el cuerpo un suculento carpaccio de bacalao seguido de una pizza. La mía, por cierto, era una Cuatro Quesos. Ella se ha decantado por una Vegetariana. Café, orujo y siesta. Luego, ya veré más películas… O no…

7.10.07

SITGES 07 - JORNADA 4.0: Buñuelos de bacalao, mejillones al vapor y paella

Llegada al Melià-Sitges. Descarga de maletas, repaso a la habitación asignada y directo al Auditorio. Después de haber disfrutado como un cosaco con Zombies Party, le tenía ganas a Hot Fuzz, el nuevo film de Edgar Wright, el mismo director de aquella. A punto de estreno en España bajo el título de Arma Fatal, en esta ocasión deja a un lado el fantástico (aunque no del todo) para urdir una trama satírica y burlona sobre las buddy movies y los (tan de moda) asesinatos en serie. Algún que otro toque muy a lo Monty Python y el agamberrado dominio del humor más políticamente incorrecto, siguen siendo las principales señas de identidad de sus responsables.. Las víctimas propiciatorias de Hot Fuzz son los héroes de acción de las películas de John Woo y similares, recibiendo una especial (y divertida) atención el personaje interpretado por Keanu Reeves en Le Llaman Bodhi. El film, en general, resulta divertido pero, a mi parecer, queda bastante por debajo de las expectativas que prometía gracias a su antecedente zombi. Un par o tres de gags geniales (sobre todo en su primera parte), dan paso a una media hora final un tanto reiterativa y falta de inspiración, en la que su tono inicial, más sorpresivo e inteligente, se decante hacia el de una comedia burda y facilona.

A continuación, y dentro del homenaje dedicado a William Friedkin, se ha proyectado Bug, su último trabajo hasta el momento. Basado en la obra teatral homónima de Tracy Letts y guionizado por el mismo escritor, disecciona el proceso de degradación de un enfermo obsesivo y paranoico (brillante en su papel Michael Shannon) y de la picante relación que inicia con una mujer solitaria y marcada por un pasado doloroso. Un título que, por sus constantes, le habría encantado dirigir a un tipo como David Cronenberg. Drogas, alcohol, conspiranoias y bichos (¡muchos bichos!), son los principales focos de atención de un producto valiente que explora en los rincones más deformes de la mente humana y que, al mismo tiempo, le ofrece, a una magnífica Ashley Judd, uno de los personajes más compactos de su carrera. A pesar de su lento ritmo narrativo y de limitar los movimientos de sus pocos actores a un escenario casi único (el pequeño apartamento de un motel de mala muerte en Oklahoma), la cinta sólo se le escapa un tanto de las manos en sus delirantes (aunque perdonables) quince minutos finales. Un producto intimista que, pese a sus errores, puede convertirse en una experiencia deliciosa para aquellos que busquen en el cine interpretaciones contundentes.

Vuelta a la habitación del hotel (no precisamente de mala muerte ni situado en medio del desierto californiano). Si he de serles sincero, no está nada mal, aunque me sobra la abusiva cantidad de espejos que hay por todas partes. Eso de verme reflejado continuamente, me hace pensar que mi mujer tenía un poco de razón (sólo un poco, ¿vale?) al decir que me notaba como más gordo. Será cuestión de moderarme en esos de las comilonas. De todos modos (y por si las moscas), escondo barriga y la convenzo para ir a comer algo no muy pesado. Ella acepta y compartimos, como dos tortolitos, una botella de vino blanco, un plato de buñuelos de bacalao, unos mejillones al vapor y una paella de marisco y pescado. Café, orujo y cigarrillo. Hotel, siesta y actualización del blog.

Mañana será otro día. Ahora nos vamos a cenar algo digestivo.

6.10.07

SITGES 07 - JORNADA 3.0: Acelgas con patata hervida, entrecot, ciruela y sandwich de pan inglés con lacón

Hasta mañana no tengo alojamiento en Sitges, razón por la cual no he podido seguir la actualidad cinematográfica de hoy. De todos modos, la ansiedad que me caracteriza, hace que esté tan nervioso y alterado como un niño con zapatos nuevos. Por primera vez en mi larga trayectoria como reportero avezado, y en la historia del Festival, he sido invitado al Hotel Melià-Sitges, la sede oficial del certamen. Sólo de domingo a jueves. Suficiente para dormir de gañote y disfrutar del desayuno matutino al que tengo derecho. Espero que sea buffet libre, pues la comida y la cena corren de mi cuenta. Y es que estos días tengo un hambre inexplicable.

El gran problema de estar ubicado entre la jet set es que me veré obligado a peinarme y ducharme a diario, así como a lucir un vestuario en consonancia con el lugar (cosa que veo casi imposible de cumplir). En estos momentos, mi santa me está limpiando los zapatos, al tiempo que se queja de la glotonería que estoy demostrando ultimamente. Ayer me aseguró que, tras pasar un día fuera de casa, me encontraba más gordo. Manías.

Para comer me ha endosado una verdurita (acelgas y patatas hervidas). Suerte que yo he pillado un entrecot y me lo he zampado a escondidas, aprovechando que ella estaba haciendo la siesta.

Por la noche (o sea, hace escasos minutos), sólo me ha dejado comer una ciruela y, acto seguido, me ha comunicado la mala noticia: “Estos días te acompañaré a Sitges sólo para controlar tu desmesura con la comida”. Joder…

Esta noche de madrugada, en venganza por su decisión y cuando esté dormida, me levantaré a hurtadillas y me prepararé un bocadillo de pan Bimbo con tomate y un poco de lacón. ¡Vaya uno soy yo…!

SITGES 07 - JORNADA 2.0: Habas a la catalana, churrasco, escalibada y ciruela

Tras muy pocas horas de sueño, en plan pordiosero y aún con la misma ropa del día anterior, me dirijo al Auditorio del Melià en donde, a las 08.30 A.M. se proyecta [REC], uno de los títulos más esperados del festival. Y les puedo asegurar que, sin haber depositado muchas esperanzas en él y temiendo dormirme, ha resultado ser una sorpresa deliciosa y trepidante; una de esas películas dotadas del poder de despertar a los muertos. A pesar del cansancio, el tándem catalano-valenciano compuesto por Jaume Balagueró y Paco Plaza, me ha mantenido enganchado a la pantalla con su espeluznante propuesta. La tensa atmósfera que desgrana y ese sutil toque de comedia coral y costumbrista que le han sabido colar, son dos de las bazas fundamentales con las que han jugado sus creadores para lograr que el espectador esté sentado, todo el rato, al filo de la butaca. Angustiosa y terrorífica, es mejor acercarse a ella sin saber mucho sobre su argumento y sus constantes guiños cinéfilos, ya que, en el fondo, se trata de un maravilloso homenaje a la serie B de género y, en concreto, a muchos de las tics del cine de George A. Romero y del gótico italiano. Lo mejor es llegar virgen al cine, dejarse llevar y entrar de lleno en el juego. Una pequeña joya fantástica que tiene visos de convertirse en una película de culto. Lástima, de todos modos, que en algún momento patine la interpretación (un tanto forzada) de algunos de sus actores, pero es tan magnética y envolvente su historia que uno se olvida pronto de ello.

El agotamiento físico y la desconfianza hacia el nuevo trabajo del responsable de esa cosa llamada La Celda, me obligan a distanciarme de The Fall y dedicarme, durante un par de horas, a la contemplación y el misticismo. No hay nada más interesante y relajante que sentarse en un banco, quedarse alelado con las olas del mar y plantearse como será la vida una vez jubilado. Luego, para mi desgracia, me han comentado que la película no estaba nada mal y que, posiblemente, se vean reflejados sus resultados en el Palmarés final. Para más información sobre ella, les aconsejo visitar la casa de mi cuñado absence.

He de cargar baterías para una proyección más. Un exquisito plato de habas a la catalana y un churrasco a la brasa ayudan a que mi cuerpo quede aún más adormecido de lo que estaba. Pero, a pesar de ello, renunció al deporte de la siesta y afronto una nueva película. Se trata de Silencio Desde el Mal, la primera que dirige James Wan desde que estrenara su respetable (aunque tramposa) Saw. Al igual que [REC], ha sido imposible caer dormido en la butaca del cine. Es un trabajo con nervio, delirante; un sabroso compendio (en parte satírico y caricaturesco) de imágenes entresacadas de las temáticas más sobrecogedoras del fantástico de toda la vida: muñecos de ventrílocuo con vida propia (exactamente 101, como los dálmatas de Disney); fantasmas vengativos, desmelenados y con muy mala baba; caserones en llamas; inválidos tenebrosos y viejas leyendas que despiertan tras un largo sueño ancestral. Otra joyita en estado puro que, tratada igualmente bajo el signo de la serie B, sabe distanciarse de forma inteligente del estilo empleado en Saw.

El buen tiempo y mi efusivo estado de ánimo tras ver dos excelentes films, hacen que me encamine alegre hacia Barcelona. No hay nada como el calor del hogar. Un beso a la mujer y una ducha interminable. Una escueta escalibada y una ciruela de postre, demuestran a mi esposa que a uno, lo que en realidad le gusta, son las comidas ligeras, refrescantes y con muy pocas calorias.

5.10.07

El recuerdo de una ciudad quemada, abre un triste paréntesis en Sitges

Aún le recuerdo como si fuera ayer, sentado en una terraza de la barcelonesa Rambla de Catalunya, con un puro en la boca y una horchata en la mesa. Su silla estaba enfocada directamente hacia la puerta del desaparecido cine Alcázar. Corría el año 1991 y se acababa de estrenar Dalí. Desde su improvisado asiento de vigilancia, atisbaba cada noche al público asistente al pase de su biografía sobre el pintor de Figueres. He de reconocer que sentí cierto corte cuando, cansado del film, decidí escapar de la sala antes de que finalizara. Y él, ese cineasta culé, inquieto e incansable luchador, al verme salir con paso acelerado y el rostro sonrojado, me siguió discretamente con la mirada hasta que desaparecí de su plano.

Antoni Ribas era su nombre; un hombre muy ducho en eso de las sentadas. No en vano, años más tarde y como señal de protesta por la negación de subvenciones oficiales para Terra de Canons, se pasó diez largos meses instalado ante el Palau de la Generalitat, en la céntrica Plaça de Sant Jaume. Una figura representativa del cine catalán ya que, en parte, su fracasada filmografía era un tanto paralela al mal estado en general del cine que hacemos en este pequeño país.

Ayer nos dejó, víctima de un infarto de miocardio, justo cuando tenía en mente realizar una película en la que se narraría, a manera autobiográfica, esa temporada de acampada reivindicativa. En el 2005, justo tras el estreno de Centenari, anunció a la prensa que, contando con la colaboración de la actriz Pamela Anderson, pensaba rodar Jaulas de Oro, la historia de un jubilado que criaba pollos al servicio de una multinacional.

La Ciutat Cremada siempre irá asociada a su imagen. Perjudicada por el paso del tiempo, se trata de una cinta emblemática que, en su época y tras la muerte del dictador en 1976, supo calar muy hondo en el sentimiento del pueblo catalán. Al menos y por primera vez en muchos años, durante los títulos de crédito finales, pudimos entonar a coro Els Segadors sin que unas temidas presencias de gris nos atizaran por ello con sus porras.

Un incuestionable éxito de taquilla en Catalunya que intentó repetir posteriormente en diversas ocasiones, aunque con resultados más bien negativos. Y es que el suyo, a pesar de sus aspiraciones de primera, siempre fue un cine de tercera regional, pero cargado de mucha pasión y buenísimas intenciones... incluso cuando llevó a la pantalla grande la quijotesca y alucinada historia de El Primer Torero Porno.

Antoni: Visca el Barça i descansa en pau!

SITGES 07 - JORNADA 1.0: Pizza Caprichosa y Entraña Argentina

El Festival de Sitges empezó ayer. Y yo, hombre de poca palabra, fallé a mi promesa de actualizar a diario la información sobre el certamen. Tal y como les avancé, todo andaría a la perfección siempre y cuando el tiempo y la autoridad lo permitieran y, en este caso, falló lo primero: la climatología. Hasta el domingo no me instalaré en Sitges, con lo cual, y hasta esa fecha, mi intención era (y sigue siendo) la de bajar y subir cada jornada desde Barcelona

Pues nada: que ayer, tras asistir a los dos pases de prensa matutinos, al salir de la última proyección y viendo un día tan soleado y azulado, opté por quedarme a comer y regresar a casa tras la ingesta. Compartir mesa con los conocidos que, año tras año, coincidimos en esa fiesta cinéfila, siempre es un placer y, por esa razón, no quise demorar el momento hasta el próximo domingo. Una Caprichosa, en un céntrico y popular restaurante de la villa, fue el original (¡y nunca visto!) plato que me zampé. Pero, hete aquí que, aún no terminada la pizza, a eso de las 15.15 P.M., el cielo se encampotó de mala manera y en pocos minutos para, acto seguido, descargar una gran cantidad de agua sobre el lugar. Una tormenta que se alargó durante toda la tarde y hasta bien entrada la hora de cenar.

Total que, entre chupito y chupito de orujo, esperando que amainara el viento y la lluvia para pillar el coche, se me fueron pasando las gélidas horas. Empapado hasta el moño y con la visión ya un tanto borrosa, decidí que lo mejor (y más prudente) era solicitar refugio a alguno de los colegas y pasar la noche allí; una noche que, por cierto, se inició con una sabrosa entraña argentina; poco hecha y sangrante. Una jornada rara e inesperada, pues bajé a Sitges con sólo lo puesto y sin portátil con el que actualizar. No saben ustedes que sensación más extraña es la de despertar y descubrir que, aún hoy, seguía utilizando los mismos andrajos con los que me acosté la noche anterior.

Al grano y rebobinado. El Orfanato, el primer largo de Juan Antonio Bayona, fue el encargado de inaugurar el Festival. Un trabajo, a mi parecer, decepcionante y sin personalidad. Quizás esperaba un debut más original pero, en realidad, me supuso una mezcla, un tanto inconexa, de varios de los títulos que, sobre el fantástico, ha generado el cine español de los últimos años. Darkness, Frágiles o Los Otros son sus antecedentes más cercanos y, al igual que éstos, denota una excelente factura visual. Pero sólo se queda en la factura ya que el guión, lleno de pasajes mal explicados, resulta disperso, mientras que Belén Rueda, sobre la que cae el mayor peso del film, no acaba de convencer en su interpretación; una actuación a la que, por otra parte y debido a su mala dicción, tuve que dedicarle un especial esfuerzo auditivo. Un poco más de lo de siempre: un refrito de imágenes ya vistas anteriormente en las que, caserones antiguos y fantasmas de niños huérfanos, se alían con la intención de hacer revivir su pasado a la torturada protagonista. Atención, ante todo, a un par de delirantes golpes de efecto en los que la presencia de Montserrat Carulla tiene una relevancia especial.


Otra historia, mucho más entretenida y fantasiosa, es la que ofrece Stardust, todo un festín para los amantes de los cuentos infantiles llevados al límite. Una estrella caída del cielo y convertida en linda mozuela; brujas centenarias y malvadas; luchas por la herencia de un trono; una joya con grandes poderes y un joven enamoradizo y aventurero, son tan sólo algunos de los muchos puntales sobre los que se aposenta un film plagado de toques referenciales al cine de capa y espada. Un divertimento dotado de un look visual espléndido, muy a la americana aunque majote, y del que cabe destacar a una Michelle Pffeifer capaz de reirse de si misma, y a un cachondo Robert De Niro dando vida al peculiar capitán de un barco pirata que navega entre las nubes.

Como remate a esta accidentada (y retrasada) crónica, les dejo con la instantánea del día. Ni Belén Rueda, ni ninguno de los otros rostros conocidos que pululan por el hall del Hotel Melià-Sitges. Ahí tienen, en exclusiva mundial, los empapados zapatos que ayer daban cobijo a los cansados y humedecidos pies de quien esto escribe.

Por cierto: una llamada al móvil me confirmaba, in person, que el apreciado Carlos Pumares no llegará a Sitges hasta el sábado al mediodía. Y por primera vez en su vida, deja el coche aparcado en Madrid y se desplaza en tren. Cuando llegue a Barcelona, veremos como le responde Cercanías para acercarle hasta el Festival. ¡La de bramidos que puede echar sobre el tema!

3.10.07

La sombra de Capra es alargada

A veces, hay escritos que uno no sabe como iniciar. Éste, en concreto, es uno de ellos. Hace días que le doy vueltas y más vueltas en mi cabeza. Miro el teclado del ordenador. Paso la mirada a la pantalla. La página del Word está en blanco. Me despisto enfocándome hacia la ventana de mi estudio. Hoy Barcelona está gris, nublada. Al fondo, se distinguen las dos torres gemelas. Está a punto de caer una fuerte tormenta. Mañana empieza el Festival de Sitges y aún no me siento motivado por ello. Mis pensamientos están en otra órbita y mi mente, un tanto dispersa, navega en busca de salidas. Siempre he sido un tipo ansioso. La famosa medicación diaria es una consecuencia de ello.

A un lado del teclado, el fármaco; al otro, una cajetilla de tabaco por empezar. Vista al frente, inspiración profunda y bufido desinhibidor... Y sin que ustedes supieran aún nada de ello, desde el lunes de la semana pasada, este blog también puede leerse desde el portal de CINESA. La historia de tal flirteo es digna del mejor cine de Frank Capra, y demasiado larga de narrar. Cualquier día me pongo en ello y se lo cuento. La cuestión es que se trata de una operación que viene gestándose desde el pasado mes de febrero y que, justo ahora, empieza a dar sus primeros pasos.

Un par de llamadas telefónicas, una propuesta para alojarme en su web y un buen número de reuniones, han cerrado un trato que aún tiene bastantes puntos por perfilar. En realidad sólo se trata de aspectos técnicos; de esos problemas que siempre aparecen por culpa de la informática y que hacen que las cosas no salgan del todo como es debido. Y es que, justo por esos errores, me he resistido hasta hoy a comunicarles la buena nueva.

Cuando quieran, ya pueden entrar en Spaulding’s blog, para darle un vistazo, a través de http://www.cinesa.es/. No van a encontrar nada diferente a lo que hay aquí alojado. Sólo el diseño y la falta de links al exterior (cosas de esos contratos que te obligan a firmar). De todos modos, como ya les he avanzado, todavía quedan algunos aspectos que mejorar. Las actualizaciones de la página aparecen allí con cierto retraso (unas cuantas horas más tarde), mientras que - uno de los temas que más me preocupan- es la desorganización y el desfase con los que se manifiestan sus comentarios: algunos se pierden inexplicablemente en el cyberespacio y otros se insertan debidamente, aunque con el texto a medias.

La profesionalidad, la seriedad y el respeto que hasta el momento ha demostrado CINESA conmigo, me inducen a pensar que se trata de meras cuestiones que pronto estarán resueltas. Sólo es cuestión de días para que todo esté en su sitio.

Por otra parte, no quiero que nadie recele de mi fiabilidad habitual por pasar a "formar parte", entre comillas, del portal de una de las mayores exhibidoras cinematográficas de nuestro país. El tema de la independencia ideológica y del no-corporativismo, son algunos de los asuntos que siempre han quedado claros a lo largo de las entrevistas que hemos mantenido. Ellos han creído en mí, al igual que yo he creído en ellos al apostar, de modo valiente, por incluir las opiniones de un crítico en su web. Les puedo asegurar que no me han puesto cortapisas de ningún tipo a la hora de verter mi opinión sobre un título u otro, sean proyectados en salas suyas o de otras cadenas. La prueba es que, durante el dilatado tiempo de negociación, he seguido fiel a mi estilo y ellos, en su portal, no han tenido ningún problema en incluir el historial íntegro del blog, Es más: en estos momentos están trabajando para que, desde allí, también se pueda acceder al listado alfabético de todas las críticas que he ido publicando.

Siempre podrán seguir accediendo a Spaulding' blog desde esta misma dirección, aunque de vez en cuando espero que lo hagan igualmente desde CINESA. A parte de suponer un reconocimiento a mi trabajo y a mi amor por el cine, con cada una de sus visitas al emplazamiento alternativo, ayudarán también a sanear mi debilucha economía.

Me habría encantado hacerles partícipes de esta noticia de un modo más alegre y dicharachero. Ya saben: aunque no lo parezca, uno es muy maniático y perfeccionista. Y el blog, en CINESA, aún no aparece como me gustaría. Y es que, por él, siento el mismo sufrimiento que el de una madre cuando un hijo se va de casa por vez primera. Todo llegará y ustedes serán los primeros en enterarse pues, como les he dicho en más de una ocasión, gracias a sus visitas diarias y a sus comentarios, esta página está donde está. Es por todo ello que nunca les voy a fallar. El criterio y el estilo seguirán siendo los mismos, al igual que ciertas secciones que nunca desaparecerán, como esa entrañable Ustedes Lo Han Querido.

Ha caído la noche en Barcelona. El cielo luce menos gris. Al final no ha llovido. Las torres gemelas ya están iluminadas. De la cajetilla de tabaco faltan muchos cigarrillos; demasiados. El fármaco sigue intacto. La ansiedad es menor. Y mañana empieza Sitges.

¡Ustedes son maravillosos!

El devastador (y alucinante) efecto Spaulding en Internet

Hace un par de días he notado que, varios tipejos desconocidos y deslenguados, están entrando a saco en los comments de una crítica que colgué hace ya bastante tiempo. La crítica en cuestión era a la insufrible Be Cool y, en ella, cuestionaba el cameo que Steven Tyler, el envejecido líder de la banda Aerosmith, realizaba en esa película. Por esa nímia referencia a ese personaje, he recibido en el HaloScan todo tipo de insultos, desde gordo virgen a hijo de puta. Cosas de Internet que no me amilanan en lo más mínimo.

Lo que en realidad me alarma, es la manera de darle la vuelta a un texto y cambiarle todo su significado de arriba a abajo. O bien estamos inmersos en un mundo en el que la gente ve más allá de las palabras o, sencillamente, la incultura se está apoderando de la Red. Para que tengan más claro el párrafo en cuestión, les pongo el mismo en su integridad: “...Todo queda muy postizo y apayasado. El film no funciona en ninguna dirección: ni como thriller, ni como comedia gamberra, ni como musical. Y la curiosidad de ver auto parodiándose a Steven Tyler, (el líder de Aerosmith), en lugar de hacer gracia acaba dando cierta pena (penita, pena); quilos de silicona, miles de arrugas y cierto patetismo envuelven la figura de la estrella del rock...”. A partir de aquí no hay ninguna otra referencia al cantante. Sólo hay que fijarse en su pinta, a través de las fotografías de Be Cool que ilustran el post, para entender mi apostilla. Lo contrario, es negarse a una evidencia más que palpable. ¡Si ya asusta sólo con verlo, por Tutatis!

Pues bien: cuatro deslumbrados, miembros de un foro argentino dedicado íntegramente al grupo musical, han entresacado de mis letras que no comulgo en absoluto con la música de la banda de rock y que, por extensión, antepongo el estilo de las Spice Girls por encima del de Aerosmith. En su día (y sigo opinando lo mismo), tan sólo me ensañé con la patética figura, hormonada y desfigurada, que luce en la actualidad Steven Tyler. Y punto. El resto son alucinaciones y falacias (genuinamente fascistas) provocadas a causa del fanatismo llevado al límite. Un fanatismo que, al mismo tiempo, les induce a soltar exabruptos de todo tipo. Insultos que, en caso de haber sido Ramoncín el responsable del texto puesto en solfa, llevaría a los administradores de ese foro (siempre con la ayuda de la SGAE) ante los tribunales. Como muestra, sólo citarles que la instigadora del burdo ataque -una tal Aerosmitha (¡vaya nick más original!)-, asegura que está dispuesta a matarme. Sencillamente delirante.

Si quieren comprobar, in situ, la sarta de comentarios suscitados a raíz del grito de alerta de la tal Aerosmitha (de mi parte, un beso en sus nalgas, señorita), sólo tienen que entrar al siguiente link: Aerosmith 1x5 : Fans Club Argentina. El lenguaje es de lo más soez y amenazador pero, en el fondo, capaz de demostrar la ingenuidad que mueve las mentes de quienes forman ese grupito de fans.

Y total por decir una verdad como un templo: Steven Tyler está hormonado y, a pesar de ello, plagado de arrugas. Una imagen patética que, por mucho que se empeñen los seguidores de la titánica Aerosmitha, no tiene nada que ver con mi parecer sobre la calidad musical de la banda. Por otro lado y como ejemplo, también me resulta dramático el aspecto actual de Jagger o Keith Richards y, no por ello, voy a decir que los Stones hagan un truño de música. Es más, Aerosmith, como banda, no me desagrada (aunque tampoco me entusiasma). Y, al mismo tiempo, no creo que tras mi crítica se esconda un odio furibundo hacia un hombre que no quiere envejecer: con su rostro y su cuerpo es muy libre de hacer lo que le venga en gana (a pesar de asemejarse a un travelo decrépito y en horas bajas). Además, ¿cómo voy a maldecir a un tipo que, gracias a un 50% suyo, ha donado a la Humanidad una cosa tan bella y dulce como Liv Tyler?

Como no pienso ejercer de Ramoncín, y teniendo en cuenta que esa troupe de fanáticos sin criterio me están ofreciendo entradas extras en el blog, sólo me queda por darles a esos foreros un sano consejo: ¡que se las pique un pollo!

1.10.07

Mala gente

DANVERS, Mrs. – 43 años de edad, aunque su sobriedad le hace aparentar unos cuantos más. No se le conoce el nombre de pila; sólo su primer apellido. De profesión: ama de llaves. Empleada en la mansión Manderlay, se mostrará altamente celosa con la nueva mujer del propietario. Se caracteriza, ante todo, por su terrible aspecto de bruja y sus silenciosos andares. Diestra y sibilina en el maltrato psicológico de aquellos a los que considera sus adversarios, daría la vida con tal de no abandonar jamás la casa en la que está sirviendo.

DIETRICHSON, Phyllis – 37 años. Rubia, flequillo ondulado y extremadamente provocativa. Casada, con ganas de marcha y dispuesta a deshacerse de su esposo. El dinero le va más que a un tonto un palote. Atrapará en sus redes a un agente de seguros calentorro y le llevará por el camino de la amargura. Toda una maestra en el arte de embaucar. Varias son las discípulas que han seguido su ejemplo hasta nuestros días.

HARRIS, Alonzo – Afroamericano, 47 años. Jefe de una Unidad del Departamento de Narcóticos de la Policía de Los Angeles. Cínico, deslenguado y violento. Suele emborrachar y drogar a sus nuevos compañeros de patrulla. Entre sus mejores amistades se encuentran putas, macarras y camellos. Se caracteriza por su sangre fría y por el desprecio que siente hacia todos aquellos que le rodean. Un tipo realmente despiadado.

IVÁN – Más conocido por sus asalariados como el Señorito Iván. 42 años. Hijo de la propietaria de un cortijo extremeño en la España franquista de los sesenta. Trata a su servidumbre con desprecio y mucha mala leche. Fácilmente irascible, no tolera que sus empleados dejen de atender a sus obligaciones por culpa de una enfermedad o un accidente. Uno de sus grandes delirios es la caza, siendo las águilas milanas sus presas preferidas.

MENGELE, Josef – Más conocido, a secas, como Doctor Mengele. 62 años. Debido a su macabro pasado como nazi, vive recluido en un recóndito paraje del Brasil. Desde su laboratorio científico, se ha convertido en uno de los pioneros en la clonación de seres humanos. Idolatra la esvástica y sueña con un nuevo mundo poblado de individuos a imagen y semejanza de su añorado Hitler

POTTER, Henry F. – 68 años. Inválido y postrado en una silla de ruedas. Propietario del único Banco de la pequeña localidad de Bedford Falls. De carácter huraño y refunfuñón, su gran obsesión es cambiar el nombre de la población por el de Pottersville. Una jugada maquiavélica conducirá a la ruina a todos sus vecinos. Se aprovecha de los errores y descuidos de los demás para beneficio propio. Su delirio es putear a sus semejantes durante las fiestas navideñas.

POWELL, Harry – 37 años. Se le reconoce por lucir tatuadas las palabras amor y odio en los puños. Bajo su disfraz de predicador, se esconde un tipo en nada fiable. Entre sus delitos se cuentan unos cuantos asesinatos de mujeres y varias violaciones. Lleva, entre ceja y ceja, pillar un botín de 10.000 $ que dejó escondido el difunto marido de la madre de dos pequeñas criaturas. Si antes de empezar esta labor hubiera leído Hansel y Gretel, las cosas le habrían salido de otra manera.

RATCHED, Mildred – 41 años. Ejerce de enfermera jefe en un Centro Psiquiátrico de Oregón. Una pieza de mucho cuidado. Sádica, retorcida y perversa. Única en el arte de la inducción al suicidio. Le encanta poner de los nervios a los internos. La utilización del electroshock es su tortura preferida, aunque tampoco le cuesta nada ordenar una lobotomía en el caso de que alguno de sus pacientes se le insolente demasiado.

RUSK, Robert – Más conocido por sus allegados como Bob Rusk. 42 años, pelirrojo. Separado. Vive en un pequeño apartamento al lado del Mercado Central de Londres. Los nudos de las corbatas son su especialidad. Varias son las mujeres que han sido halladas muertas luciendo, en el cuello, una de sus preciadas prendas de vestir. Un saco de patatas –con cadáver incluido- y una joya, en forma de aguja de corbata, podrían significar su perdición.

THORN, Damien – 6 años. A pesar de ser el hijo de un embajador de los Estados Unidos en Europa, el chaval es todo un diablillo. Tantas son las desgracias que ha provocado a su alrededor, que hasta su propio padre estaría dispuesto a terminar con su vida. Malas lenguas aseguran que, en realidad, es hijo de una cabra y un ser demoniaco. Otros aseguran que su verdadera madre descansa en un cementerio etrusco. Sus señas de identidad se encuentran localizables en la cocorota.