19.4.05

Haga usted su propia película de David Lynch

¿Quiere usted convertirse en un émulo perfecto de David Lynch? Lo tiene muy fácil. El riesgo es mínimo. Se trata, tan sólo, de aplicar una y otra vez la misma fórmula, sin avergonzarse en absoluto de ello. A una parte del público ya la tiene en el bolsillo. La otra, lógicamente, le odiará como hacen con el maestro Lynch.

A continuación voy a colgarles una serie de consejos indispensables para que la película llegue a buen término.

1) Nada de historias lineales. Su guión ha de ser lo más inconexo posible.

2) Antes de empezar a filmar, dróguese.

3) Contrate a dos o tres enanos. Nunca más de tres, pues entonces eso parecería un remake de Freaks. Hágalos deambular por una habitación cerrada, muy poco iluminada y en donde tampoco falten unas cortinas rojas.

4) Por detrás de las cortinas ha de asomar, de vez en cuando, un hombre elegante, vestido de oscuro aunque con el rostro un tanto demacrado. Eso siempre provoca cierta inquietud en el espectador.

5) Consiga al Badalamenti para que componga su banda sonora. Con sus tres perennes acordes musicales seguirá potenciando esa intranquilidad tan necesaria en el espectador.

6) Es indispensable la inserción de una escena, con los enanos, en la que suene música de acordeón, como de feria barata.

7) De vez en cuando, el hombre elegante y demacrado que asomaba entre las cortinas, ha de aparecer y desaparecer, inexplicablemente, en otros escenarios. Cuatro o cinco veces a lo largo de la película, para que no se note demasiado que se trata de una tomadura de pelo totalmente consciente.

8) Acuerde la presencia de un ciervo y hágalo salir en una sola escena, a ser posible en medio de una carretera soleada o en el interior de un lavabo público. Los seres humanos que se encuentren a su alrededor no han de mostrar extrañeza alguna.

9) Para protagonizar la película, eche mano de un actor reciclado de las series televisivas o, en su defecto, de algún habitual de las películas de serie B.

10) Piense que siempre tiene que haber un mafioso enfermizo y demacrado que protagonice un momento absolutamente violento.

11) Inserte un par de escenas en las que se muestren miembros amputados: un ojo, un brazo o un pie al que le falte el meñique resultan totalmente indicados.

12) La protagonista femenina ha de ser una mujer sensual y atractiva que, de manera indispensable, tendrá que enseñar su cuerpo desnudo en un par o tres de momentos muy concretos. Eso siempre es de agradecer, ya que al mismo tiempo hace olvidar la falta de un guión coherente.

13) Esa misma mujer tendrá su escena emulando a Marlene Dietrich en el pequeño escenario de un cabaret vacío, de iluminación rojiza, y en el que interpretará un tema totalmente desafinado acompañada por los acordes del acordeón de Badalamenti. A su lado, en el escenario, no se olvide de colocar a uno de los tres enanos y, asomando tras unas cortinas, estará el hombre elegante y enigmático.

14) En un momento dado, haga que uno de sus protagonistas esté viendo por televisión una añeja película de Bud Abbott y Lou Costello. Las Minas del Rey Salmonete sería una elección perfecta.

15) Recuerde que las escenas de exteriores han de ser totalmente luminosas, mientras que todos sus interiores han de estar dotados de una iluminación tenue y de tonos rojizos.

16) Como recurso narrativo, de vez en cuando, instale su cámara en el seno de una familia típicamente americana y retrátelos, ante todo, en el momento de su desayuno matinal, delante sus respectivos vasos de leche y los copos de maiz. Han de apellidarse forzosamente Smith, aunque su presencia en el film tan sólo ha de ser anecdótica.

17) Sorprenda al personal con una imagen aleatoria de un animal (jamás un ciervo) en condiciones funestas: un pingüino degollado sobre el techo de un Mercedes, un ñu en estado de putrefacción en la cocina de la familia Smith o bien, en su defecto, un chimpancé con sus genitales sangrando leyendo un ejemplar de Variety. Eso impacta y hace más misteriosa la película, siempre y cuando los humanos que estén cerca de esos animalillos no muestren ningún signo de extrañeza.

18) Cuando lleve un poco más de dos horas de metraje, corte la acción por lo sano, meta un tema de Chris Isaac y suelte los títulos de crédito finales.

Los elogios los tendrá asegurados y más de uno encontrará un sentido, tanto lógico como estético, a su engendro.