
A los 84 años de edad se nos ha ido
Charlton Heston, ese hombre del rifle que, a pesar de su posicionamiento radicalmente derechista, ha sido y será uno de los iconos cinematográficos por excelencia. No se trataba de un gran actor, pero su sola presencia llenaba la pantalla de punta a punta. Su imagen de machista sin redimir, otorgó una gigantesca prestancia a cuantos héroes dio vida a lo largo de su dilatada carrera.
Más de 120 títulos avalan su innegable popularidad. Con su muerte, el cine épico ha perdido al mayor de sus representantes. Y es que, en el fondo, tras
Ben-Hur, uno de sus personajes más recordados, se escondía
La Historia Más Grande Jamás Contada.

A pesar de alimentar su espíritu con cierta
Sed de Mal, destacó como uno de
Los Últimos Hombres Duros; en realidad fue
El Más Valiente Entre Mil al codearse con
Los Indomables del Séptimo Arte. Desde los años 50 a los 80, la aparición de sus pectorales desnudos en muchos títulos significó
El Mayor Espectáculo del Mundo. El público femenino se rindió a sus pies, incluidas las monas que poblaban
El Planeta de los Simios. Su paso entre ellas provocó algún que otro
Terremoto, pues
Heston era, a la vez,
El Tormento y el Éxtasis.

Se nutrió de galletas
Soylent Green; pasó
55 Días en Pekín; montó a lomos del caballo de
El Cid y, amparándose en
La Ley de los Fuertes, jamás cumplió a rajatabla con
Los Diez Mandamientos que regían su doctrina religiosa.
Hoy se ha cavado
Una Tumba al Amanecer para el
Mayor Dundee en
El Valle de la Furia; una sepultura para
El Último Hombre Vivo; un hombre que llegó a ser
Príncipe y Mendigo.
Descanse en paz... aunque sea abrazado a su inseparable rifle.
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