
Desde que a mediados de la semana pasada se anunció que el
600 acababa de cumplir 50 años de edad, he entrado en una profunda depresión. Yo, soy un
Niño 600: nací dos años y unos cuantos meses después de la fiebre del españolito por poseer tan bello artefacto móvil. Por desgracia, las viejas fotos no mienten. Aquí mismo les dejó un par de documentos gráficos en los que podrán apreciar al pequeño Spaulding con mamá y papá Spaulding. Corrían los inicios de los 60 y la familia Spaulding lucía, con un orgullo supino, tan valiosa propiedad automovilística. Y es que antes del
600 habíamos tenido un
Biscouter.


¡Qué tranquilo se vivía a tan temprana edad, sin estrés, ni
mobbings y paseando con los papás a bordo de un
600! ¡Qué tiempos aquellos en los que aún no nos martirizaban con lo del cambio climático! Me voy a por la medicación: hoy la necesito más que nunca.
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