Al no querer verme acosado por los fantasmas de las navidades pasadas, presentes y futuras, ayer tarde decidí montar un pesebre que alumbrase mi vida en días tan señalados. Un pesebre que, al mismo tiempo, dedico a todos aquellos que visitan por costumbre Spaulding’s blog.
A todos ustedes: ¡Feliz Navidad!. Espero que este belén, construido pensando en mis lectores con todo el cariño del mundo, les acompañe durante todas las fiestas.










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