
Lo que voy a decir a continuación podría parecer a algunos un poco pedante e incluso elitista, pero tanto uno como el otro de los films citados se han convertido en títulos emblemáticos por un motivo muy concreto: ambos han llegado a contentar a todo tipo de espectadores, desde los cinéfilo más recalcitrantes hasta aquellos que no saben apreciar la diferencia entre cualquiera de los dos y uno de Steven Seagal. Y es que, en el fondo, resulta muy difícil hacer un buen producto de género sin caer en la ridiculez o la exageración.

El planteamiento argumental de Hostage es típico y tópico, pero resultón; tiene empaque. Un secuestro un tanto desorbitado y pésimamente planificado, un policía con ganas de superar un trauma personal y un grupo mafioso involucrado casualmente en la trama, son los tres puntos que conforman la historia. Las sorpresas son mínimas, pero todo acontece de manera natural, a pesar de alguna que otra salida de tono un tanto imposible pero perdonable.

Los guiños a Jungla de Cristal son inevitables, pero tienen su gracia. Jeff Talley, un ex negociador de la policía de Los Angeles reconvertido en marshall rural, se encuentra en el exterior de la casa en la que toda una familia ha sido retenida por tres violentos individuos. Ese hombre, encarnado por Willis, será quien deba sacarlos de allí con vida, al contrario de lo que le ocurrió en el celebrado film de John McTiernan. Desde el interior de la casa, un niño será quien acabe adoptando el rol de John McLane, el detective atrapado y solitario de la Jungla, pues éste, a escondidas de sus raptores, conseguirá comunicarse con el móvil del policía. Lástima, de todas maneras, que el joven actor protagonista resulte un tanto repelente e insoportable... Ya lo decía Hitchcock: ni perros, ni niños, ni Charles Laughton...

Una pena, de todos modos, que el final sea tan acomodaticio y previsible. Es lo que hay y, en parte, lo que el público espera. Y el tal Siri lo ha servido de la mejor manera posible, sin extralimitarse demasiado en su narración y consiguiendo un producto mínimamente entretenido y formal. Y eso, a pesar de los pesares, siempre es un punto a tener en cuenta. Personalmente no me esperaba más del film. No me aburrí. Y eso, en este género, ya es mucho.

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