Ben Stone es un vago de mucho cuidado; un tipo desarrapado, de veintitantos años y con unos cuantos quilos de más. Vive, compartiendo casa, en compañía de un grupo de jóvenes descerebrados, cuya máxima ambición en la vida es fumarse unos buenos
petas y mantener una página en Internet que no les da ni un solo céntimo para vivir; una
web especializada en informar de los minutos que las grandes estrellas femeninas del cine se pasan desnudas ante la cámara, exponiendo el título de la película en concreto y detallando los atributos que muestran. El resto del día se lo pasan tumbados a la bartola, divagando sobre sexo y enzarzándose en discusiones banales. Todo cambiará para
Ben la noche que, en una discoteca y durante una borrachera considerable, consiga seducir (ante su propia incredulidad) a
Alison, una atractiva periodista de 24 años que le conducirá hasta su cama. Las fogosas prisas de ambos por pegar el polvo, harán que el condón de
Ben acabe en el suelo sin ser utilizado; un hecho que tendrá sus consecuencias nueve meses después.

Éste es el planteamiento inicial de
Lío Embarazoso, una agradable comedia que, a pesar de lo esperado, rompe con los tópicos de las cintas protagonizadas por jóvenes desmadrados y calenturientos. A través de un espléndido guión, lleno de diálogos ingeniosos y creíbles, apuesta más por el realismo que por la sátira juvenil. Su realizador y guionista,
Judd Apatow, junta a dos personas que poco (o nada) tienen que ver entre ellas para enfrentarlas a una paternidad inesperada y aún no asumida.

El descubrimiento que hacen el uno del otro y la toma de postura ante el radical cambio de vida que les espera, son los puntales sobre los que se apoya un film que, curiosamente, rehuye todo tipo de moralina ya que, por ejemplo, la visión más directa que los dos tienen de una pareja con hijos es la del matrimonio compuesto por la hermana y el cuñado de
Alison; una pareja al borde del desastre, en donde el odio, los recelos y la insatisfacción son, para ellos, el pan nuestro de cada día. Una percepción muy distinta de aquella falsa familia modélica que el cine norteamericano se empeña en mostrarnos demasiado a menudo. Y ello, en los tiempos que nos ha tocado vivir, es muy de agradecer.
Lío Embarazoso también se manifiesta como un producto valiente en su vertiente crítica sobre el
establishment. El colectivo médico, retratado a través de un compacto muestrario de ginecólogos, no sale muy bien parado: la ineptitud, la soberbia y la falsedad, son las principales caracterñisticas que esgrime
Apatow a la hora de definirlos. Y no sólo dispara sus dardos envenenados sobre tal colectivo pues, aprovechando la profesión de ella (presentadora de un programa televisivo de entrevistas a famosos), arremete contra el nepotismo exhibido por ciertos cargos de algunas cadenas de televisión, en las que
“el todo por la audiencia” prima muy por encima del respeto a sus empleados.
Pero, sin lugar a dudas, lo mejor de
Lío Embarazoso se encuentra en el personaje de
Ben, al que
Seth Rogen le otorga una dimensión fuera de serie pues, con su excelente labor, convierte en entrañable a un gandul con nulas expectativas futuras, resaltando, para ello, su particular sentido del humor, su inmenso corazón y, ante todo, esas tremendas ganas que demuestra por cambiar de rumbo. Un ser tan sencillo y primitivo que, cuando juega con niños pequeños, lo hace como si lo hiciera con perritos: lanzándoles juguetes a lo lejos para que los recojan y se los vuelvan a traer.


Una grata sorpresa cinematográfica a la que, además de su apariencia realista, hay que añadirle la desbordante química que desgrana la accidental pareja compuesta por
Rogen y
Katherine Heigl, la joven que da vida a la embarazada e insegura
Alison; una actriz cuya belleza recuerda a la de
Charlize Theron antes de convertirse en la oscarizada
Aileen de
Monster, esa
serial-killer transmutada en doble femenino de
Jon Voight.
No se lo piensen dos veces y denle una oportunidad a este film de embarazoso título español. Su
Knocked Up original bien podría haberse traducido por un más castizo
“Tan Dao Bien”.
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