
La gruñona sabiduría de
Fernando Fernán Gómez. El entrañable nerviosismo de
Agustín González. La peculiar entonación de
Gracita Morales. La irrepetible voz de
Pepe Isbert. La triste fugacidad de
Sandra Mozarowsky. La caballerosidad viscosa de
Fernando Rey. La boina comunista de
Miguel Gila. El desparpajo surrealista de
Tip. La astracanada altura de
Mary Santpere. El morbo reivindicativo de
Eloy de la Iglesia. La simplicidad pueblerina de
Luis Ciges. El sibaritismo camaleónico de
José Luis de Vilallonga. El pendiente desaparecido de
Lola Flores. Las cortísimas minifaldas de
Rocio Dúrcal. La afonia perenne de
Cassen. El compromiso taconeado de
Antonio Gades. La inmensa ternura de
Manolo Morán. La gafe fragilidad de
José Luis Ozores. El atropellado buen humor de
Antonio Garisa. La voluminosa humanidad de
Ángel de Andrés. El carisma aristocrático de
Luis Escobar. El
"Chanquete ha muerto" de
Antonio Ferrandis. La bella fealdad de
Lola Gaos. La intelectualidad insolente de
Adolfo Marsillach. La laboriosidad versátil de
Pedro Lazaga. La envidiable profesionalidad de
José María Prada. La rebeldía
cazallosa de
Paco Rabal. La
mejicanidad aragonesa de
Fernando Sancho. Las inteligentes
buñueladas de
Luis Buñuel. La elegancia innata de
Alberto Closas. La gran sapiencia menuda de
José Luis Coll. El artesanal feminismo de
Pilar Miró. La constancia de
José María Forqué. El galleguismo terrorífico de
Amando de Ossorio. La maña
campechanidad de
Paco Martínez Soria. La vibrante potencia de
Ismael Merlo. La oronda familiaridad de
Rafaela Aparicio...
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