
De hecho, se trata de un experimento cinematográfico; un experimento ante todo narrativo. Pero, al contrario que otros ensayos por el estilo, éste no posee pedantería alguna. Al contrario: sus elucubraciones visuales y argumentales no están puestas porque sí. La manera de contar la historia, de atrás hacia delante, es la mejor manera de involucrar al espectador en todo lo que le ocurre a su protagonista; una buena razón, perfectamente fundamentada, para jugar con el público.
Leonard es un hombre enfermo. Sufre una extraña enfermedad mental. Su memoria es reducida, mínima. Es incapaz de crear recuerdos recientes. Todo cuanto le ocurre se le olvida a los dos minutos, por lo que ha de recurrir a la ayuda de una Polaroid, a anotaciones en minúsculos papeles e, incluso, a tatuarse largas frases en su cuerpo para poder afrontar su vida. Al mismo tiempo, se ha propuesto vengar la vida de su mujer, la cual asegura fue violada y asesinada en su propio domicilio. Conoce el nombre de su asesino. Incluso es consciente de que alguno de los que le rodean pudiera ser el tipo que busca. Pero su memoria no es fiable. Y muchos, debido a su dolencia, saben a la perfección que lo pueden utilizar a su antojo.

Memento es un film de bajo presupuesto, pero con un look visual maravilloso. Un film sabio, intrigante y crudo. Más que el guión (magnífico, por cierto), su principal arma se encuentra en ese montaje invertido y meditado a conciencia que, en el fondo, lo convierte en un título difícil. La verdad es que hay que estar muy despejado para ir ligando toda la sincopada investigación que lleva a cabo el torturado personaje de Leonard, pero todo tiene su recompensa, ya que se trata de una película compacta e imprescindible. Parece una broma fácil, pero por su complicada estructura, les puedo asegurar que para ver Memento hay que encontrar el momento oportuno.

Un trabajo original, no apto para palomiteros compulsivos, en el que además, aparte de Guy Pearce, se puede disfrutar de la presencia de la siempre enigmática Carrie-Anne Moss y de un todoterreno como Joe Pantoliano, poco antes de ingresar en la familia Soprano.

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