
La Bullock es Mary Horowitz, la peculiar crucigramista de un diario. No es precisamente lo que se llama una personal normal. Su cerebro va a cien por hora, haciéndola hablar hasta por los codos. Sus relaciones sociales son de lo más extraño. La gente la rehuye debido a sus diatribas parlanchinas. A sus cuarenta y tantos tacos, aún vive en casa de sus padres. Éstos, alarmados, le buscan una cita a ciegas con un joven que trabaja como cámara en una cadena televisiva de noticias. Ella, entusiasmada con la cita, vestirá sus mejores galas, incluidas un par de botas rojas dignas del putón callejero más desorejado. La pasión desorbitada que sentirá por Steve, ese presunto novio recién llegado a su vida, tan sólo acaba de empezar.

No busquen mas en Loca Obsesión. Cuatro chistes sobre el mundo de los informativos televisivos, una docena de gags disfuncionales y paren ya de contar. Y allí, situada al frente de todo el cotarro y dispuesta a comerse al mundo, Ella (con mayúsculas): la Bullock-mema en minifalda, con botas de color rojo y un paraguas incorporado. ¡Ahí es ná!

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