
El pasado 17 de noviembre se abrió en Manresa la XII edición del
Fecinema (
Festival de Cinema Negre de Manresa). La película proyectada para la sesión inaugural fue el penúltimo trabajo del francés
Bertrand Tavernier,
En el Centro de la Tormenta, un thriller aún inedito en España, con toques cercanos al fantástico y filmado en tierras norteamericanas. Un
Tavernier desangelado, sin fuerza, que se centra en la investigación de una serie de asesinatos llevada a cabo por un agente de policía al que da vida un
Tommy Lee Jones que, al igual que el director, se ve incapaz de mostrar su faceta más efectiva. Un aburrimiento sin par y con mínimos detalles salvables. Para el maestro
Tavernier, cualquier tiempo pasado fue mejor.
La sección oficial a concurso de cine negro abrió con
Schemer, un melodrama holandés que, basado en hechos reales, indaga en la psicología de un grupo de adolescentes que ha decidido asesinar a sangre fría a una compañera de la pandilla. Narrada desde el punto de vista personal de cada uno de los integrantes de la camarilla, la película, un tanto lenta, se pierde en medio de un exceso de
flash-backs repetitivos, aunque con la escena del asesinato, muy a lo
Patricia Highsmith, se vuelven a levantar los ánimos del espectador. Un producto ante el cual, por su dureza y a pesar de sus irregularidades, resulta difícil permanecer indiferente.

Tras
The Christening, film polonés de
Marcin Wrona, se esconde el peñazo más insoportable del certamen. Ambientado en la Varsovia actual, indaga en la relación de dos amigos que poseen en común un turbio pasado con la mafia del país. Una
gafapastada de mucho cuidado, sin nervio, aunque deudora de un final tan inusitado como estúpido. Un claro ejemplo de lo que significa el uso de la violencia gratuita en el cine.
Neds, la premiada cinta en Venecia y San Sebastián del escocés
Peter Mullan, es todo un virulento tratado sobre la educación escolar en el Glasgow de los años 70. Ambientada en el seno de una familia desmembrada, la película se centra en el hijo menor de la misma; un chico influenciado por la pertenencia de su hermano mayor a una banda callejera y por los continuos maltratos físicos que su padre ejerce sobre la madre. Una primera hora hipnótica y perfectamente narrada, junto con la perfecta interpretación del joven
Conor McCarron, es lo mejor de un film que, en su tramo final, pierde los papeles en demasiados aspectos. Si a sus 124 minutos de proyección le restaran media hora, se trataría de un producto intachable.

La española
Carne de Neón, película que ya
pude disfrutar gratamente en Sitges, se convirtió en la indiscutible (y casi diría que cantada) ganadora del certamen, muy por encima del resto de propuestas del
Fecinema. Trepidante, divertida, dramática, violenta,
almodovariana...: un poco de todo al servicio de una historia original y rompedora, en la que el lumpen de una gran ciudad cobra un protagonismo especial. Quinquis, putas, mafias y polis. El
noire en su máxima expresión hispana. Atención a su encomiable montaje y a la excelente dirección de actores. Un hurra para
Paco Cabezas, su realizador. Y que le den ya, de una vez por todas, el
Goya a la gran
Ángela Molina.
Chloe, de
Atom Egoyan, tiene en su haber un puntito de morbo y un inesperado giro de guión que me llamó altamente la atención. Las relaciones matrimoniales son el eje principal por el que se mueve la película del director egipcio. Mucho más abierta al gran público que otros de sus productos anteriores, indaga directamente en el mundo de los celos y sus efectos secundarios. Una prostituta y un matrimonio son sus protagonistas: un trío que funciona a golpe de sentimientos y que navega, a la perfección, entre el
thriller y el melodrama. A destacar, ante todo, a una soberbia
Julianne Moore y el cambio de registro de
Amanda Seyfried, la edulcorada hija de
Meryl Streep en
Mamma Mia! . Lástima de sus últimos diez minutos, muy al estilo de
Atracción Fatal y similares. Como diría
Jack Lemmon, “
nadie es perfecto”.

La alemana
Im Schatten (
In The Shadows) de
Thomas Arslan, está cargada de buenas intenciones..., pero sólo se queda en eso: en las intenciones. De hecho, la historia es típica del cine negro más clásico, pero su tratamiento es tan soporífero que no conduce más que a un
déjà vu sin ningún tipo de interés. Un ex convito, un poli corrupto y el atraco a un furgón blindado. Es innegable que
La Jungla de Asfalto pulula por ahí, pero no le llega ni a la suela de los zapatos.

La sueca
Easy Money, un film digno también
visto anteriormente en Sitges, dio paso a la última película a concurso, la norteamericana
Los Amos de Brooklyn.
Antoine Fuqua, tras la excelente
Training Day, vuelve a aproximarse al mundo de la corrupción policial, aunque sin conseguir los mismos resultados que en el título citado. Un arranque impactante y prometedor y un final contundente, abrigan lo mejor de un trabajo que se muestra totalmente irregular en su parte central. La imposibilidad de hilvanar a la perfección las distintas historias que abarca, acaba pesando sobre el espectador. Suerte, de todos modos, de las buenas interpretaciones de gente como
Ethan Hawke,
Richard Gere o
Don Cheadle, con una mención especial incluida a
Wesley Snipes en un rol completamente distino.

Hasta aquí la sección oficial a concurso. En un próximo
post, más sobre el festival y las gentes que estuvieron por Manresa.
No hay comentarios:
Publicar un comentario