A principios de los 70 nació Columbo , su gran salto a la fama: uno de los personajes más característicos de la televisión. Su vieja gabardina, su eterno puro y el destartalado Peugot 403 con el que se desplazaba por la ciudad de Los Ángeles, se han convertido en verdaderos iconos de la historia de la caja tonta. Y ya, rematando una carrera brillante, sólo le faltó la interpretación del detective Sam Diamond en la ingeniosa Un Cadáver A Los Postres y su encomiable trabajo, al lado de Woody Allen, en The Sunshine Boys, el remake televisivo de Una Pareja Chiflada, en el que el actor daba vida al personaje del que se encargó Walter Matthau en el original de Herbert Ross.
Aunque con un mucho de retraso, descanse en paz. Y es que el hombre se merecía un pequeño recuerdo desde esta página. Ahora, con un poco de suerte, desde un lugar remoto y disfrazado de Columbo se estará encargando de poner en evidencia al pájaro (¿o no era un canario?) de Teddy Bautista. Eso espero.

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