
El silencio de estos días en la página tiene su explicación. El pasado lunes y antes de lo previsto, me convirtieron en tío por segunda vez. En esta ocasión, tío, padrino y testigo de excepción de un parto de los de película, como los de antes, de aquellos de toda la vida.
La linda criaturita lleva el nombre de
Anna. Los fabricantes son mi hermana y su marido, el único e irrepetible
Absence. A doña
Fili y a un servidor aún se nos cae la baba.
En cuanto tenga un momento, vuelvo a estar con todos ustedes.
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