
El mundo está amenazado. La Tierra se ve sometido a una sangrienta ocupación llegada del espacio exterior. El despliegue de sofisticados ovnis sobre el planeta es impresionante. Los bombardeos sobre éste son continuos. Las calles de las principales ciudades del mundo se han llenado de extraterrestres robotizados y armados. El caos azota a la Humanidad. Sólo en Los Angeles, un esforzado pelotón de marines poseerá el valor suficiente para liberar al globo terrestre de tal dominio.

Es cierto que, debido a su acelerada narrativa, no deja mucho espacio para que el espectador menos exigente se aburra, lo cual no quiere decir que se trate de un buen producto. Invasión a la Tierra está cortado por el mismo patrón que cualquier otro sobre desastres de los que tanto gustan a Michael Bay y similares. Inventiva cero. O sea, todo un festival (gratuito) de efectos especiales, con multitud de helicópteros en danza, intrépidos militares, explosiones y desgracias varias. Igual que cualquier película bélica actual ambientada en Irak... pero con marcianos y en pleno corazón de Los Angeles. Una fórmula agotada (y agotadora) que inexplicablemente sigue funcionando.

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