13.4.11

Marcianada again

Las invasiones extraterrestres en el cine ya empiezan a resultar cansinas. Casi cada mes se estrena un título de coordenadas similares, por no decir idénticas. Hasta juraría que incluso aprovechan el mismo cartel publicitario. Ahora le toca el turno a Invasión a la Tierra, una cinta de ciencia-ficción alienígena que destila una descarada loa al cuerpo de marines norteamericanos. La imaginación en Hollywood va de capa caída.

El mundo está amenazado. La Tierra se ve sometido a una sangrienta ocupación llegada del espacio exterior. El despliegue de sofisticados ovnis sobre el planeta es impresionante. Los bombardeos sobre éste son continuos. Las calles de las principales ciudades del mundo se han llenado de extraterrestres robotizados y armados. El caos azota a la Humanidad. Sólo en Los Angeles, un esforzado pelotón de marines poseerá el valor suficiente para liberar al globo terrestre de tal dominio.

Lo del ataque alienígena no es más que una gigantesca excusa para, a través del retrato de un valeroso grupo de marines, entrar de lleno en un sinfín de vergonzantes consignas militaristas y fascistoides que poco tienen que envidiar a las que, en su día, soltó John Wayne en Boinas Verdes. De hecho, después de realizar un acto heroico, un sargento es comparado por uno de sus hombres con el legendario actor.

Es cierto que, debido a su acelerada narrativa, no deja mucho espacio para que el espectador menos exigente se aburra, lo cual no quiere decir que se trate de un buen producto. Invasión a la Tierra está cortado por el mismo patrón que cualquier otro sobre desastres de los que tanto gustan a Michael Bay y similares. Inventiva cero. O sea, todo un festival (gratuito) de efectos especiales, con multitud de helicópteros en danza, intrépidos militares, explosiones y desgracias varias. Igual que cualquier película bélica actual ambientada en Irak... pero con marcianos y en pleno corazón de Los Angeles. Una fórmula agotada (y agotadora) que inexplicablemente sigue funcionando.

Por cierto, me olvidaba: Jonathan Liebesman es su realizador, el mismo que en el 2006 se acercara a los orígenes de La Matanza de Texas. De hecho, tan impersonal es la cinta que la podría haber dirigido Perico de los Palotes y obtendría idénticos resultados.

No hay comentarios: