16.10.14

SITGES 2014: Jornada 5 (de reality shows con refugiados, de estrellas decadentes, de apocalipsis mundiales, de la tercera guerra mundial, de espejos embrujados, de astronautas zombis, de estaciones espaciales setenteras y de pornografía amarilla)

La mañana del quinto día de certamen empezó con una decepcionante cinta catalana, L’Altra Frontera (Crónica de otro Confín). Dirigida por el debutante André Cruz Shiraiwa y contando con el protagonismo estelar de Ariadna Gil, la cosa mezcla en su trama los devastadores efectos de una guerra futurista con la teórica tensión de un reality show que cuenta con la participación de algunos de los supervivientes que, internados en un campo de refugiados, intentan huir de su país. Un inicio que parece sacado de la mismísima The Road (¿un velado homenaje de la Gil a Viggo Mortensen, su pareja sentimental actual?), en donde una madre viaja en solitario en compañía de su hijo para buscar un lugar mejor en donde cobijarse, da paso a un producto ciertamente lamentable que, filmado sin convicción alguna y con el aspecto de telefilme de tres al cuarto, es todo un festival de interpretaciones patéticas al servicio de una historia ya demasiado manida en el cine durante los últimos años (la de los reality shows descarnados con sus concursantes). Un despropósito sin ningún tipo de magnetismo y con algún que otro (previsible) giro de guión entorno al pasado de los personajes de la madre y el hijo.


A continuación se proyectó una de los platos fuertes de esta edición, el nuevo film de David Cronenberg, Maps to the Stars, una descarnada y ácida crítica al mundillo del Hollywood actual que se centra, ante todo, en la figura de una actriz en decadencia empeñada en hacer un remake de una vieja película que protagonizó su madre de jovencita. A su alrededor, una fauna ciertamente peculiar y estrambótica encabezada por la nueva asistenta de la actriz, la familia de ésta y un chófer con aspiraciones. Sus primeros veinte minutos pueden resultar un tanto farragosos, pero una vez Cronenberg ha delimitado a la perfección a sus personajes y sus motivaciones, la propuesta varía y engancha al espectador en una trama vitriólica, llena de apuntes cargados de mala leche y de mucho humor negro, que no dejan títere con cabeza. A destacar el trabajo de una impresionante Julianne Moore (galardonada por su interpretación junto a la Essie Davis de The Babadook) y el buen hacer de gente como Mia Wasikowska, Olivia Williams, John Cusak o Robert Pattinson, este último desmarcándose ya casi por completo de su rol de vampiro enamoradizo en la saga Crepúsculo. Un Cronenberg en plena forma que vuelve a poner el listón muy alto tras la decepcionante Cosmópolis.


A primera hora de la tarde llegó These Final Hours, un acelerado y apocalíptico producto procedente de Australia y firmado por un tal Zack Hildicht. Ambientada horas antes del fin del mundo, nos presenta a James, un hombre que decide despedirse de la amante con la que espera un hijo para iniciar un alocado camino y reencontrarse con su novia de toda la vida y, a su lado, vivir una fiesta final en la que todo tenga cabida: sexo, alcohol y drogas. Durante su ruta, se hará cargo de una niña desamparada que ha perdido a su familia y que le hará recapacitar sobre la importancia de sus últimas horas en la Tierra. Acción, violencia y, de propina, alguna que otra gotita de humor negro de lo más corrosivo. Perfectamente filmada y narrada con un ritmo endiablado, se trata de una interesante propuesta (no muy alegre, por cierto) con una escena final escalofriante que entronca directamente con el Melancholia de Lars von Trier. A tener en cuenta la imponente actuación de Nathan Phillis quien, por su trabajo, se hizo acreedor del galardón del certamen a la mejor interpretación masculina.


How i Live Now (estrenada esta misma semana en España con el título de Mi Vida Ahora) supone el nuevo film del escocés Kevin Macdonald (el mismo de El Último Rey de Escocia) y que, siguiendo con la línea apocalíptica iniciada por These Final Hours, se acerca a los catastróficos efectos de una hecatombe nuclear provocada por una tercera guerra mundial. Y lo hace desde el punto de vista de un grupo de adolescentes a los que la tragedia pilla conviviendo en una antigua mansión enclavada en medio de un épico paraje abrigado por la campiña británica. Un melodrama honesto, con un sinfín de guiños ciertamente sutiles al cine bélico y de ciencia ficción de toda la vida y con una magnífica Saoirse Ronan bordando un papel lleno de matices distintos . Una cinta dura, diferente y perfectamente trazada, filmada sin aspavientos y dando más prioridad a los sentimientos humanos que a los grandes efectos visuales.


11 años después de vivir un episodio ciertamente escalofriante, dos hermanos se reencuentran con la intención de poner fin para siempre al suceso que marcó sus vidas cuando eran tan sólo unos niños de 10 y 12 años. Esta es, más o menos, la premisa inicial de la entretenida y malévola Oculus, una cinta dirigida con pulso firme por el norteamericano Mike Flanagan y en el que se da una nueva vuelta de tuerca a los elementos típicos y tópicos de los films sobre casas malditas, al tiempo que experimenta con una narrativa en dos tiempos al mezclar, en su exposición y de forma efectiva, el tiempo actual con los hechos del pasado. Tensa, con varios sustos perfectamente delimitados a lo largo de su metraje, bien filmada y capaz de atreverse con un final cargadísimo de mala leche. Aparte demuestra una clara evidencia: hay espejos más ignominiosos que los de la madrasta de Blancanieves.


The Last Days On Mars significa el debut en el campo del largometraje del irlandés Ruairi Robinson y, al mismo tiempo, un curioso y funcional cóctel entre el cine de zombis, la ciencia ficción más convencional y las intenciones del John Carpenter de La Cosa. Una estimulante serie B que, contando con un elenco atractivo (Liev Schreiber, Elias Koteas y Olivia Williams, entre otros), narra las últimas horas en Marte de una expedición que acaba de descubrir la posibilidad de vida bacteriológica en el planeta. Una vuelta a la Tierra que resultará casi imposible de iniciar cuando un virus infeccioso empiece a cebarse en los integrantes de la cuadrilla. Varios golpes de efecto celebrados por el público y la tensión bien llevada de su trepidante media hora final hacen pensar que, en un futuro, el tal Robinson nos puede deparar alguna que otra sorpresa con más relevancia que la del correcto film que ahora presenta.


Y siguiendo con la ciencia ficción y los astronautas, tras The Last Days On Mars vino Space Station 76, otra ópera prima dirigida en este caso por Jack Plotnick; una curiosidad que mezcla la comedia más sutil (aunque gamberra) con la estética y el maquetismo de los films de género de los 70 y, en concreto, de Espacio: 1999 (esa serie televisiva protagonizada por Martin Landau y Barbara Bain) y a Naves Misteriosas de Douglas Trumbull. La película transcurre en el interior de una estación espacial y se centra en las relaciones surrealistas que se establecen entre los miembros de su tripulación. Adulterio, homosexualidad, marihuana y psicoanálisis son algunas de las constantes que se barajan en una trama siempre cercana al delirio y que, sin caer en él, va inclinándose cada vez más hacia el melodrama. Un producto pequeño, solido y original que se alimenta de las buenas interpretaciones de gente como Patrick Wilson y Liv Tyler, sin olvidar el divertido guiño a un título obligado, el magistral 2001:Una Odisea del Espacio a través de la simpática (aunque breve) colaboración de Keir Dullea. El sentido del humor que no falte.


El final a la ardua jornada lo puso una de las mayores tonterías (o, mejor dicho, gilipolladas) del festival, la hongkonesa 3D Naked Ambition, una comedia (sin gracia alguna) sobre el mundo del cine pornográfico a través de la ascensión en el mundillo de un tipo que, tras haber perdido su empleo, decide probar suerte produciendo un film erótico, en compañía de unos cuantos amigos un tanto descerebrados. Convertido por accidente en el protagonista de su primera película porno, su torpeza como amante ante las cámaras harán que se convierta en el ídolo de todas las féminas del planeta. Humor grueso pero a lo chino: o sea, el ridículo en letras mayúsculas. Es de suponer que Sitges 2014 lo incluyó en su programación debido a los cuatro homenajes que, en su parte final, hace al cine de superhéroes y de monstruos al más puro estilo Godzilla pero en plan chiripitifláuticamente eróticos. De juzgado de guardia, pero ideal para echar una cabezadita a altas horas de la madrugada en el cine Retiro.


Continuará…

15.10.14

SITGES 2014: Jornada 4 (de cárceles virulentas, de extrañas lunas de miel y de héroes rurales por accidente)

Nada mejor para empezar el día que Starred Up, cine carcelario de lo más vitriólico. Dirigida por el británico David Mackenzie, nos narra la historia de un joven adolescente que, por su carácter violento, es trasladado de un centro de reeducación a una prisión de máxima seguridad, lugar en el que se reencontrará con su conflictivo padre, un hombre que lleva años en esa misma penitenciaría cumpliendo una larga condena. Virulenta y sin concesiones, de lenguaje duro y situaciones tensas, se trata de una despiadada crítica al sistema penitenciario inglés y, al mismo tiempo, de un melodrama paternofilial de altos vuelos. A destacar el trabajo interpretativo del joven Jack O’Connell y, ante todo, a la compleja creación de Ben Mendelshon metiéndose en la piel del cínico padre de la criatura. Sencillamente para helar la sangre al más pintado.


Con Honeymoon, el mal rollito está servido. Protagonizada por unos efectivos Rosa Leslie (la Ygritte de Juego de Tronos) y Harry Treadaway y dirigida y escrita por el debutante Leigh Janiak, se trata de una producción norteamericana marcada por el claro sello del cine indi: paisajes rurales, economía de actores (sólo 4 componen su casting) y sobriedad narrativa y descriptiva; los ingredientes necesarios (y casi únicos) para contar al espectador la degradación de una pareja de recién casados que, durante la celebración de su luna de miel en una casita familiar al lado de un lago canadiense, vivirán una experiencia tensa y sanguinolenta  en la que no faltarán elementos sacados de la sci más pura y dura (aunque en formato pastel de bodas). Puliéndola un pelín más y otorgándole más ritmo a ciertos pasajes un tanto adormecidos, podría tratarse de un excelente film que brilla, ante todo, por el buen hacer de su pareja protagónica y por la fuerza que adquiere su crescendo dramático en la última parte de su ajustado metraje. Habrá que seguirle la carrera al tal Janiak. Este tío promete.


Cerré la jornada con un thriller a tener en cuenta, una de las mejores propuestas de la edición de este año: Cold in July, cine negro y de contundente violencia que nos llegó de la mano de Jim Mickle, el mismo que el año pasado presentara en este mismo certamen la espléndida y antropófaga We Are What We Are. Héroes rurales, muertos anónimos, detectives granjeros y delincuentes de la tercera edad, se mezclan en una intriga bien trazada que, a pesar de su poca credibilidad, engancha al espectador gracias a su bien estructurado guión, lleno de giros insospechados, de personajes entrañables (geniales Sam Shepard y Don Johnson) y de un humor tan socarrón como inteligente. De saqueadores de casas con nocturnidad y alevosía, a polis corruptos, pasando por distribuidores y realizadores de snuff movies: un poco de todo al servicio de un film brillante y entretenido.


En la próxima entrega, la friolera de 8 títulos más.

14.10.14

SITGES 2014: Jornada 3 (de orientales desorientados y zombis nazis)

El domingo 5 de octubre, tercera jornada del festival, significó un día tranquilo para mí, pues no pude ver más que dos de las películas programadas. La primera fue la hongkonesa The Midnight After, una inenarrable cinta de ciencia ficción que, dirigida por Fruit Chan, narra las vivencias de un grupo de unas 17 personas que una noche, tras subir a bordo de un microbús urbano nocturno, a la salida de un túnel, descubrirán estupefactos que se han quedado solos en medio de la ciudad; una ciudad desierta, sin nadie en sus calles ni en los edificios, excepto la extraña y velada aparición de un tipo vestido de oscuro y cubriendo su rostro con una máscara de gas. Un producto insoportablemente aburrido y por momentos ciertamente risible, tras el que se esconde un inexplicable guión en el que se mezclan conceptos tan dispares como el Space Oddity de David Bowie, el accidente de Fukushima, un violador en potencia, un cocainómano tonto del culo, una pitonisa con fama de bruja y un virus de lo más letal, entre otras nociones de lo más absurdo e ininteligibles. Una tomadura de pelo insoportable: de aquellas que, al llegar al plano final después de dos arduas e interminables horas de metraje, uno se queda con la boca abierta cuestionándose qué coño le han contado.


Después rematé el día con un entretenimiento de lo más friki, la noruega Dead Snow 2: Red Vs. Dead, secuela del Dead Snow que se presentó en el 2009 en este mismo festival y que, dirigida por el mismo Tommy Wirkola, retoma las huestes de zombis nazis que sembraban el terror en la cinta original. Mucho más pulida y alocada que la primera entrega entrega, en esta ocasión, el único superviviente del grupo de excursionistas exterminados en el film original, unirá sus fuerzas a una camarilla de teenagers norteamericanos expertos en la eliminación de zombis para acabar con los nazis resucitados. Una especie de cartoon gore, gamberro, mucho más acelerado que el anterior y que tiene su punto culminante en una batalla campal entre los citados zombis nazis y un ejército de soldados rusos que, recién salidos de sus tumbas, buscan vengarse de la tropa germana. Una tontería, sin más que, de todos modos, desengrasó un tanto el empacho de gafapastadas y propuestas más sesudas.


En la próxima entrega, tres títulos más del Sitges 2014.

13.10.14

SITGES 2014: Jornada 2 (de westerns áridos, de locuras claustrofóbicas, de leyes secas, de futboleros zombificados y de amores con una zombi)

El sábado 4 de octubre, segundo día de festival, la jornada empezó en el Auditorio con Young Ones, un western futurista en donde una familia de granjeros, los Holms, lucharán por defender sus áridas tierras ante bandoleros de todo tipo. La escasez de agua, la aspereza de la tierra y la robótica son los principales focos de atención de la cámara de su director, Jake Paltrow. Una historia sórdida, de personajes tan secos como la misma tierra que habitan y con un par de interpretaciones memorables: la del cada día más imparable Michael Shannon y la siempre de agradecer Elle Fanning. Lástima de la exacerbante lentitud de ciertos pasajes y de poseer alguna que otra laguna a lo largo de su narración, detalle este último que no supuso ningún problema para que la cinta se alzara con el premio al mejor guión. A pesar de sus errores, se trata de un film correcto e interesante, capaz de captar el interés del espectador.


Musarañas significa el debut como directores de Juanfer Andrés y Esteban Roel quienes, amparados en la producción por Álex de la Iglesia, entran a saco en un melodrama terrorífico y claustrofóbico, salpicado con gotas de comedia y humor negro y contando con una insuperable Macarena Gómez como principal protagonista femenina, actriz secundada por Nadia de Santiago y actores como Luis Tosar o Hugo Silva (este último, quizá lo más desaborido de la función). Ambientada en los años 50, en plena dictadura franquista y contando con una localización única (el interior del piso que comparten dos hermanas marcadas por una tragedia familiar), narra una historia de horror y locura en la que se mezclan fantasmas familiares, amores frustrados, crímenes y rencores de todo tipo. A Musarañas le cuesta arrancar, pero una vez puesta toda la carne en el asador, la cosa tiene su gracia, tanto por los giros que ofrece su guión como por el genuino homenaje que se le brinda al gran guiñol, un género muy recurrido en el cine español de hace unas cuantas décadas.


En la sección Seven Chances se proyectó Lawless (Sin Ley), un thriller ambientado en los años de la Ley Seca que, dirigido por John Hillcoat (el mismo de The Road) y basándose en un caso verídico, narra las vivencias de los hermanos Bondurant quienes, resguardados en los bosques de Georgia, se hicieron los dueños y señores de la destilación y distribución de alcohol ilegal, hasta que llegó a sus confines un muy particular agente de la ley procedente de Chicago. Un film irregular, con momentos de gran cine y otros de mera rutina, cuyo mejor aliciente se encuentra en su espléndido y tentador casting, del que caben destacar los trabajos interpretativos de Tom Hardy, Jessica Chastain y Jason Clarke, mientras que Guy Pearce se desmadra a sus anchas (demasiado) en la piel del policía malvado y Shia LaBeaouf afronta su rol protagónico de forma más bien anodina, quedando como lo más deslucido de la función.


Ya en sesión golfa en el Auditorio, le tocó al turno a Goal of the Dead, una locura ciertamente entretenida que transcurre, casi toda ella, durante un partido de futbol de la Coup de France que enfrenta al equipo de una pequeña localidad rural con el mismísimo Olympique de Paris. Las ganas de vengarse de un antiguo jugador del pueblo que optó por dejar las filas del equipo local para fichar por el Olympique, harán que la fiesta deportiva se convierta en una batalla campal llena de zombis y mutilaciones varias. Dirigida por los franceses Benjamin Rocher y Thierry Poiraud, se trata de un divertimento gamberro que se acerca al deporte rey desde un prisma totalmente distinto al habitual. Una comedia terrorífica que, al mismo tiempo, vierte su crítica particular sobre el universo de los jugadores de élite y los tejemanejes oscuros de sus representantes.


Como colofón a la jornada, Life After Beth, una pequeña joya en bruto procedente de Sundance: una historia de amor y una comedia zombi al mismo tiempo. Todo ello muy sutil y con un puntito de surrealismo que la hace muy especial. Controlada en todos sus aspectos y con la clara apariencia de una película indi, la cinta se apoya en una cuidadísima fotografía de tonos realistas (galardonada en el certamen), en su meticuloso guión y en la compacta interpretación de Dane DeHann, perfectamente respaldado por Aubrey Plaza y el gran John C. Reilly, entre otros. Dirigida con solidez por el debutante Jeff Baena, la película arranca con el funeral de una joven adolescente que, pocos días después, aparecerá de nuevo por su casa como si tal cosa. Un film ingenioso, original y con un tratamiento innovador para acercarse al mundo de los muertos vivientes. Divertida, ácida y mordaz.


En el próximo artículo, más.

12.10.14

SITGES 2014: Jornada 1 (de secuelas mutantes, de cuentos infantiles terroríficos, de posesiones diabólicas, de embarazadas secuestradas, de alienígenas despelotadas, de necrófilos palurdos, de teenagers calentorros, de emuladores del medioevo y de asesinas hijas de Nikita)

Ayer, sábado 11 de octubre, se clausuraba la 47ª edición del Sitges 2014 al tiempo que se hacían públicos los galardones de la misma; premios que pueden consultar en el siguiente link. Hoy, 12 de octubre y en los 3 cines que dan soporte al festival (el Auditorio del hotel Meliá Sitges, el Retiro y el Prado), se realizan diversas maratones con varios de los títulos premiados y algunos de los fims que han tenido más aceptación crítica y popular.

Personalmente, y ya desde la placidez de mi domicilio, inicio con este post un larguísimo artículo que iré entregando a lo largo de los próximos días, reflejando mis impresiones sobre todo lo que he ido viendo jornada a jornada.

El pasado viernes 3 de octubre la fiesta empezaba con [Rec]4, una nueva vuelta de tuerca sobre la franquicia [Rec] que Jaume Balagueró y Paco Plaza estrenaron en este mismo certamen en el 2007. En esta ocasión y dirigida en solitario por Balagueró, se recupera a los cuatro únicos supervivientes de las tres entregas anteriores para ponerlos en cuarentena en el interior de un barco en el que serán sometidos a todo tipo de pruebas por parte de un científico y de un grupo especial de militares. Claramente deudora de la serie B e indiscutiblemente influenciada por títulos como Alien y Aliens, se trata de un producto altamente entretenido, de ritmo endiablado y lleno de escenas de alta tensión. No aburre en absoluto y quizá su único y principal defecto (dejando a un lado el cansino uso de la informática para afrontar las imágenes del barco protagonista) sea el pésimo trabajo interpretativo de una sobreactuadísima e histérica Manuela Velasco que, con su enfermizo empeño en dotar a su personaje de una vis en exceso enervada, hace olvidar la lograda actuación de la que hizo gala en la primera entrega.


La mañana continuó en el Auditorio con The Babadook, un film australiano que significa el debut en el campo del largometraje de la actriz y guionista Jennifer Kent. En él, asistimos a los temores del pequeño Samuel, un niño al que, influenciado por un extraño personaje de un cuento infantil (el Babadook del título), se le aparecerá el terrible ser en sus terribles pesadillas nocturnas. La cinta de Kent se centra, ante todo, en la relación entre Samuel y su madre, una mujer traumatizada por la muerte accidental de su marido y a la que le cuesta mostrar sus verdaderos sentimientos a su hijo. De factura visual impecable y dotada de unas cuantas escenas sobrecogedoras e impactantes, lo mejor de la cinta se encuentra en el excelente trabajo de los actores que dan vida a la madre e hijo protagonistas: Essie Davis (premiada ex aequo junto a Julian Moore como mejor actriz) y Noah Wiseman respectivamente. Por lo demás, aparte del alguna que otra introspección psicológica sobre el carácter de ambos, The Babadook se pierde en un bucle del que le cuesta salir. En definitiva, un trabajo correcto, cargado de buenas intenciones, al que le falta un pelín más de mala milk.


El tercer plato del día fue The Quiet Ones, una cinta británica, producida por la mítica Hammer (empresa que aún no acaba de resurgir de sus cenizas) y dirigida por John Pagues, el mismo de Quarantine II: TheTerminal, la patética secuela del ya de por si infumable remake norteamericano de [Rec]. En este caso e inspirándose en un hipotético caso verídico, se adentra en los fantasmas de la mente humana para mostrar las retorcidas intenciones del profesor Coupland, un perverso científico que, en los años 70 y con la complicidad de algunos de sus alumnos, realizó un experimento para expulsar el mal de una joven de 22 años a la que sometieron a todo tipo de torturas y humillaciones. Sin ofrecer nada nuevo ni remarcable al espectador y, recurriendo (de forma bastante forzada) a la filmación tipo “falso documental” para afrontar un buen número de pasajes, se trata de un trabajo aburrido, previsible y sin ningún tipo de magnetismo. Ni siquiera la correcta interpretación de Jared Harris llegó a motivarme en lo más mínimo.


A media tarde le tocó el turno a The Target, film procedente de Corea del Sur y que, dirigido por un tal Chang, significa el remake amarillo de la entretenida y muy acelerada película francesa Cuanta Atrás de Fred Cavayé. La película cuenta la historia de un médico que, en un tiempo límite, tendrá que enfrentarse, en solitario, al secuestro de su mujer embarazada y en el que se mezclan mercenarios sedientos de sangre, mafias violentas y policías corruptos. Todo lo bueno que tenía el original gabacho se pierde en medio del delirio con el que el coreano Chang ha orquestado su trama (patéticamente explicada) y en esos toques de humor burdo al que están tan habituados por esos lares y que a mí, personalmente, me sacan de quicio. Aparte del despropósito que supone cargarse un precedente tan atractivo como el de Cavayé, denota la nulidad del realizador para enfrentarse a un producto cien por cien de acción, en formato scope, al ser filmado casi única y exclusivamente a base de sincopados primeros planos. Aún y así, la violencia de alguna de sus secuencias (como el intento de ahorcamiento de la embarazada), levantó los aplausos y carcajadas de los más gamberros de la sala.


Por la noche y tras la gala inaugural, aterrizó en Sitges uno de los teóricos platos fuertes del festival, el Under the Skin del londinense Jonathan Glazer, el mismo de las interesantes Sexy Beast y Reencarnación. Protagonizada por una omnipresente Scarlett Johansson,  la película muestra las reacciones de una alienígena que, tras adoptar el cuerpo de una joven muerta, intentará adaptarse y conocer los usos y costumbres de los humanos en nuestro planeta. Una propuesta en principio original que se le escapa de las manos y termina aburriendo al más pintado. Lenta, repetitiva y cargada de guiños gafapastosos, el trabajo de Glazer sólo hará las delicias de los amantes de la Johansson quien, a pesar de haber cultivado a base de años un culazo tan grande como una plaza de toros, no le hace asco alguno a realizar numerosas escenas de desnudos integrales, cosa que, por otra parte, ayuda a despertar un poco al público vencido por la somnolencia que provoca la pedantilla propuesta.


L’enfant terrible de Hollywood, James Franco, presentó su penúltimo largometraje como director, Child of God, una crónica descarnada, violenta y de un mal gusto supino sobre la América profunda. Basándose en una novela de Cormac McCarthy y otorgándole a su film una clara estética de western, narra los avatares de Lester Ballard, un desheredado de la tierra, con muy pocas luces, que vaga por los alrededores de la casa que, en tiempos, fue propiedad de su padre. Controlado muy de cerca por el sheriff de la localidad y desahuciado por todo el vecindario, vivirá una oscura historia de amor y sexo con el cadáver de una joven suicida. Las ganas de provocar a la platea que demuestra Franco quedan más que patentes a los pocos minutos de iniciarse la proyección, cuando enseña, con todo lujo de detalles, la cagada de su protagonista masculino en medio de un bosque. Si a ello le sumamos las también explícitas escenas (totalmente innecesarias) de necrofilia, la cosa es para correr un tupido velo. Aparte de todo ello, la cinta, amén de lenta, resulta de lo más aburrida y repetitiva.


Programada en sesión golfa y agrupada junto a otros títulos bajo el lema de La Nit + freak (la noche más freak), pudimos ver Premature, una comedia de teenagers calentorros cuya única diferencia con otros productos similares es su forzadísimo guiño a la genial Atrapado en el Tiempo, ya que su protagonista principal, un joven adolescente, vivirá una y otra vez el mismo día al que siempre despierta del mismo modo: con los calzoncillos manchados de semen tras haber sufrido una polución nocturna. Todo un prodigio de ordinariez juvenil, pero en su vertiente más light y previsible. Una pérdida de tiempo que sólo sirvió para robarle horas de sueño a mi cuerpo serrano.


Un tanto de la mismo ocurrió con Knights of Badassdom, otra frikada de lo más estúpido en la que unos descerebrados, durante una partida de rol simulando una batalla de la Edad Media en medio de un bosque, invocarán accidentalmente a un ser demoníaco que hará de las suyas entre los participantes del juego. Gore light y aventuras fantásticas de tres al cuarto al servicio de una comedieja patética, con muy poca chicha, de la que tan sólo cabe destacar la presencia de dos rostros populares de la pequeña pantalla: Peter Dinklage, el popular Tyrion Lannister de Juego de Tronos y Ryan Kwanten, el Jason Stackhouse de True Blood, este último repitiendo en parte los tics y maneras de su personaje en la serie televisiva.


El remate a la larguísima jornada lo puso la japonesa Gun Woman, una violentísima cinta de acción que se acerca, en formato gore y pasado de rosca, a las intenciones del Luc Besson de Nikita. En su trama, en la que se mezclan todo tipo de perversiones (incluida la necrofilia) y alucinadas, un prestigioso cirujano, buscando la venganza del hombre que violó y asesinó a su esposa, adiestrará a una joven prostituta y drogadicta para convertirla en una asesina metódica y sin escrúpulos. La película, filmada en buena parte en tierras norteamericanas, a pesar de su descabellada y exageradísima propuesta y dotada de una puesta en escena de lo más burdo, no aburre en absoluto: siempre riza el rizo; nunca tiene suficiente con sus excesos y, por ello, a cada escena que nos ofrece, va cada vez más lejos. Un divertimento brutal que tiene sus momentos más crueles en su nada ponderada pasión por la carne y la sangre. A destacar la adrenalina que desprende Asami, su protagonista femenina.


En el próximo post, la segunda jornada del Sitges 2014.

2.10.14

SITGES 2014: Los sueños molan

Un cartel que nos remite a los sueños y a la fantasía en estado puro es la clara tarjeta de presentación de la 47ª edición del Festival Internacional de Cinema Fantàstic de Sitges; una edición que se abre mañana 3 de octubre,y que se alargará hasta el próximo domingo día 12. 10 días de terror, suspense, drama, comedia y emociones variopintas. Todo tiene cabida dentro de un género tan potente como el fantástico que deslizará sus alas sobre la pequeña villa de Sitges.

Jaume Balagueró y su [Rec] 4 darán el pistoletazo de salida, mientras que el humor de Joe Dante y sus peculiares zombis de Burying the Ex cerrarán un certamen en cuyo camino habrá tiempo de todo y para todos los gustos: David Cronenberg azotará el mundillo de Hollywood desde Maps to the Stars, Scarlett Johansson se paseará en pelota picada arropada por Under the Skin, Ricardo Darín perderá los estribos en Relatos Salvajes y Sam Shepard dará muestras de su veteranía gracias a Cold in July, mientras que el alucinado de Hitoshi Matsumoto dará palos de ciego en busca de un cuelgue para mayores de 100 años en la surrealista R100.


De todo ello les iré informando en cuanto pueda. No podré estar presente todos los días, pero si los suficientes para brindarles mis habituales crónicas festivaleras. Mientras, y como aperitivo, les dejó un link en donde podrán darle un vistazo a toda la programación.