6.11.14

Ni chicha, ni limoná


Richard Linklater es un cineasta inquieto al que siempre le ha gustado experimentar. De hecho, Boyhood, su última película, es un experimento en toda regla, ya que su rodaje duró la friolera de 12 años. Contando con los mismos actores, desde 2002 hasta  2013 estuvo enfrascado en la confección de la misma para mostrar el paso de los años en el seno de una familia compuesta de una madre, su ex marido y los dos hijos (niño y niña) fruto de su matrimonio, centrando su atención, ante todo, en el pequeño Mason, a quien vemos crecer desde su niñez hasta su ingreso en la Universidad.

Un trabajo laborioso que ofrece al espectador la (malsana) curiosidad de ver como sus protagonistas se van haciendo mayores con el paso del tiempo, notándose la transformación, sobre todo, en los personajes interpretados por Ellar Coltrane (ese Mason que de ser un crío mocoso pasa a convertirse en un adolescente de 17 años) y Patricia Arquette, su madre en el film, cuyo físico acaba deteriorándose más que el de Ethan Hawke, actor que da vida a su ex marido.


Aparte de ese fisgoneo voyeurista que supone, del buen hacer de sus actores y de un cuidadísimo y trepidante montaje -capaz de ensamblar de forma suave y a la perfección los distintos cortes temporales-, Boyhood no proporciona mucho más a la platea. Todo queda reducido a una colección de retazos de una vida en la que se amontonan un desfile de clichés de lo más manido, desde la poca vista de la madre para encontrar una pareja estable decente a los primeros devaneos sexuales y amorosos del joven Mason, pasando por las inquietudes intelectuales de éste o por las inevitables referencias culturales y políticas que sitúan al espectador en distintas épocas concretas.


A pesar de su maratoniano metraje (casi tres horas de proyección), que obliga a entrar en el cine “bien cagao y bien meao”, la propuesta no llega a aburrir del todo, pero tampoco resulta muy interesante, que digamos. Un ensayo cinematográfico cargado de buenas intenciones que, en el fondo, no es “ni chicha, ni limoná”.

7 comentarios:

caligula dijo...

Personalmente, me pareció un tostón de tomo y lomo. Y mire que a mí el Linklater me gusta, lo pasé pipa con la trilogía de Antes De... y Fast Food Nation saca una mala leche que pa qué. pero con esta no hubo forma. A puntito de salirme del cine. Porque, la verdad, hasta el segundo matrimonio de la madre cuando el chaval era más chaval, sí estaba interesante, pero a partir de ahí me aburrí como una seta, no pasaba nada. No es que antes pasara algo, pero al menos lo insinuaba.

Además, con el rollo de rodar durante tantos años, tiene un regusto a cine indie antiguo, de hace quince años, cuando ese tipo de cine indie era novedoso pero que ha pasado de moda a toda leche. Y esos lugares comunes, como representar a una madre moderna porque no se asusta de que su hijo se fume unos porretes o llegue borrachín, o que para decir que el crío tiene "mundo interior" e "inquietudes" le dé por la fotografía (¿por qué siempre les da por la fotografía o por la literatura rusa de principios de siglo? ¿no les puede dar por la física cuántica, las maquetas de Star Trek, el senderimo o la pintura rupestre? no, siempre es la fotografía) Por no hablar de la pedantería final (un crío de 17 años hablando así? la frase de "la gente dice que hay que atrapar el momento, pero lo que hay que hacer es que el momento nos atrape a nosotros" es que me mató).

Amos, que me cabreé como una mona por perder casi 10 euros y más de tres horas de mi vida. Ese día no se vino mi amiga conmigo, de fijo que habríamos entrado en otra peli buena.

Spaulding dijo...

Y como casi no cuenta nada, la acaba de sopetón. Después de esa frase que tanto le entusiasma.

David dijo...

Mmm...Pues a mí me ha gustado bastante. Igual por motivos extracinematográficos...el momento ese del album negro de los Beatles me llegó al corazón (jajaja).. No, en serio. Creo que es una peli que refleja bastante bien el paso de la vida, que no es poco. Y claro, a pesar de su duración, tampoco te vas a detener en todo... pero a veces con algunas pinceladas te muestra bastante bien lo que ha padado.
Un saludo.

El Señor Lechero dijo...

La última "Antes de" es una castaña pilonga.

caligula dijo...

Hombre don leches... Quiza la mas floja de todas las Antes de... Pero tanto como una castaña...

El Señor Lechero dijo...

Me pareció mortalmente aburrida. Una película sin historia donde la parejita se empeñaba en buscarse problemas que realmente no tenía. El plano saliendo del caserío griego a patita, que parecía no acabarse nunca.

Alberto R. dijo...

Lo de "no pasa nada" en esta película es muy relativo. No es una película común con un comienzo, nudo y desenlace. Desde el principio no está pensada para ser una historia convencional. Ni siquiera una historia a secas. Simplemente refleja la vida en sí, con su sinfín de idas y venidas. Casi está más cerca del reality que de la ficción.

A mi me gustó porque es algo diferente, pero es cierto que le sobra metraje, no veía el momento de ir al baño!

Saludos!
Alberto
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