23.10.14

Dinamitando el matrimonio


Perdida vuelve a poner en la palestra cinematográfica a David Fincher, uno de los realizadores más notables de las últimas décadas. Tras el breve paréntesis televisivo que ha supuesto su aventura con la excelente serie House of Cards, Fincher regresa a la gran pantalla con un thriller atípico, diferente, en donde se cuestiona y dinamita la institución del matrimonio a través del cáustico retrato de una pareja cuyo detonante emotivo empieza cuando, cinco años después de su boda, la mujer, una escritora de éxito, desaparece misteriosamente haciendo recaer las sospechas de la misma sobre su esposo, un hombre que potencia la desconfianza en los demás debido a su dificultad para expresar sus verdaderos sentimientos.


Contando con la colaboración como guionista de Gillian Flynn, la autora de la novela en la que se basa, el director de Seven disecciona los defectos de una pareja en plena crisis de forma cínica y vitriólica, valiéndose para ello de una narración construida a golpes de flash-back y moviéndose bajo dos puntos de vista distintos: por un lado el de él, un tipo frío e impasible que poco ha hecho para salvar su matrimonio y, por el otro, el de ella, una mujer sin límites morales que maneja el juego de la mentira y el engaño como nadie.


Ambientada en una pequeña localidad a orillas del Mississippi y jugando con el carácter de sus habitantes (empezando por la propia policía que lleva el caso), plasma asimismo la manipulación (que no información) que ejerce la prensa sobre la opinión pública. Todo un juego de inteligente artificio, con giro de guión incluido, al servicio de esos atmosféricos microcosmos que tanto le gustan a su realizador.

No sólo se muestra hábil tejiendo una trama que bascula entre el melodrama y el thriller (sin olvidar algún que otro apunte de comedia de lo más sardónico), sino que Fincher ha conseguido de Ben Affleck su mejor trabajo como actor ya que, potenciando al máximo su sosería habitual, hace que ese marido imperturbable ante la desaparición de su esposa sea  totalmente creíble para el espectador, al tiempo que saca de una soberbia y camaleónica Rosamund Pike una interpretación fuera de serie dando vida a la “misteriosa” mujer esfumada.


Un film interesante al que sin embargo se le escapan algunos detalles que personalmente no me resultaron muy verosímiles, tal y como sucede por ejemplo (y no siga leyendo porque ahi va un pequeño spoiler) con la meada de la vecina de la pareja protagonista (fin del spoiler). A pesar de ello y de la calma narrativa que se toma para contar la historia, se trata de un producto de dos horas y media que pasa en un abrir y cerrar de ojos. Y es que Fincher es todo un as a la hora de hipnotizarnos con sus particulares y sórdidos universos.

3 comentarios:

El Señor Lechero dijo...

Una película interesante que bien podría tener, en cuanto a los personajes implicados, varias lecturas. Las dos horas y pico fueron bastante llevaderas, y al Affleck se le nota la musculatura de estar preparándose el bat-papel de su vida.

caligula dijo...

A mí me pareció demasiado inverosímil en muchos aspectos, llegando al punto de hacer el más difícil todavía del giro narrativo hasta que llega al punto de que ni me lo creí. Amén de ciertos puntos, junto con el que indicado por Spa y alguno que otro más, que patinan. Eso sí, todo lo demás (interpretaciones, fotografía, diálogos, música,...) casi pefecto como en todo lo de Fincher, pero no me lo compensó.

Por cierto, que leí una entrevista del Fincher en la que aseguraba que eligió a Affleck porque necesitaba a alguien con sonrisa de bobo y aspecto de estúpido. Y a fé mía que lo logró.

David dijo...

El problema que tuve con la peli es que empieza de forma "creíble" o "realista" para luego jugar a la clave del gran guiñol y empezar a hacerse inverosímil, como bien señalas. A mí, más que lo de la meada, ya me pareció de traca que al final SPOILER le entreviste el FBI y a la mujer no le hayan limpiado todavía del todo las manchas de sangre (efectismo al poder). Ese jugar a esto es un thriller serio y luego pasar a esto es una sátira exagerada no me terminó de convencer.