28.1.07

Goya viaja en RENFE... y llega con media hora de retraso

Y esta noche... ¡tachín, tachín!... la gran pantomima anual del cine español. Una pantomima, en esta ocasión, más gigantesca que nunca, más voluminosa que el propio busto de Goya. Para empezar, será retransmitida por La Primera de TV1, a partir de las 10 de la noche, con un falso directo. O sea; el espectador teóricamente verá al instante lo que, en realidad, haya acontecido media hora antes en el Palacio Municipal de Congresos del Campo de las Naciones de Madrid. ¡Media hora, treinta minutejos de nada!

Durante las etapas más crudas del franquismo –en las que muchos eventos deportivos se emitían con una desincronización de pocos segundos-, ni un solo partido de fútbol fue ofrecido con tanto desfase horario. ¿Censura? ¿Miedo a que alguien se les desmadre en el escenario? Los responsables aseguran que no es más que una simple estrategia para evitar numerosos tiempos muertos al espectador. Personalmente, creo que se trata de un sutil juego de magia para eliminar aquellos impulsos hispánicos que, año tras año, hemos visto aflorar sobre ese escenario.

Y por si no tuviéramos suficiente con el engaño, el graciosillo de José Corbacho, con sus chistes de perugrullo y su porte chabacano, intentará dar luz, color y elegancia (¡sobre todo elegancia!) al evento, pues él será el maestro de ceremonias de esta XXI Edición de los Premios Goya. ¡Qué Tutatis nos pille confesaos!.

Muy poca credibilidad promete una fiesta cinematográfica en la que no ha sido nominada, como mejor película del año, La Noche de los Girasoles. Ante tal ofensa, quien esto escribe optará por ir a dormir tempranito y prepararse, mental y físicamente, para otra noche aún más importante, la del próximo martes: la Noche de los Yoga, la de los Catacric.

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