Con Spectre, llega la nueva aventura de James Bond,
una de las sagas cinematográficas más esperadas y multimillonarias de la
historia del cine y que, al mismo tiempo, significa la cuarta (y quizás última)
protagonizada por un Daniel Craig que ya, en su interpretación, deja entrever
visos de estar cansado de dar vida al personaje. Una cinta que, de forma clara,
cierra un ciclo de cuatro títulos que se inició con Casino Royale.
Dirige, de nuevo (y también por última vez), Sam
Mendes, después de haber realizado el título anterior, Skyfall, y opta, de forma
equivocada, por darle al producto un aspecto más cercano al del cine de autor
que a una película de acción por todo lo alto. Y es que, en Spectre, lo que se
dice escenas de acción, acción, hay muy pocas; poquísima. Larga (casi dos horas
y media), llena de frases pretendidamente solemnes y con tan sólo unas cuatro
escenas trepidantes y bien resueltas. El resto, se dedica a profundizar en la
psicología de 007, humanizando en exceso al personaje y convirtiéndole en una
especie de héroe torturado, al igual que hiciera en su día Christopher Nolan
con Batman en El Caballero Oscuro. Y eso, en resumidas cuentas, lo único que
hace es romper con el espíritu general de la serie.
La cinta se inicia de forma magnética, a través de
un elegante travelling por las calles de la Ciudad de México, justo durante el
desfile de celebración de El Día de los Muertos; prólogo que culmina con una
aceleradísima y explosiva escena de acción, mostrándose totalmente, en este
aspecto, fiel a las constantes de la serie ya que, justo terminado este
preámbulo, entran los siempre esperados títulos de crédito. Pero, hete aquí,
que con éstos llega el primer aviso de que este Bond nunca podrá estar a la
altura de, por ejemplo, el citado Casino Royale, ya que el tema musical principal
que los acompaña, Writing’s On the Wall, y que interpreta Sam Smith, suela
totalmente descafeinado, tanto o más amuermante que el resto de metraje que nos
espera.
Spectre es, en muchos aspectos, como un gran coitus
interruptus. Cuando nos obsequia con una escena trepidante, rápido termina con
ella y nos deja con el tormento de un Bond que no deja de sufrir a medida que
descubre pasajes oscuros de su pasado y que, al mismo tiempo, se mortifica
porque toma conciencia de que su licencia de doble 0 le ha convertido en un
sicario, en un asesino sin escrúpulos. Cuando en medio de un desierto penetra en
la guarida del malvado de turno (el recuperado Blofeld, ahora bajo el aspecto de
un sobreactuado Christoph Walz), deja de recrearse en la misma (tal
y como hacían todos los títulos anteriores de la serie) y rápido se las pira de
la fortificación. Y, cuando por fin nos alegra los sentidos con la presencia de la esperada y cacareada Monica Bellucci, nos deja con un palmo de narices porque su personaje (que apenas
influye en su débil trama) no es más que un visto y no visto. Y ni siquiera su
clímax final, por las calles de Londres como escenario, resulta un clímax con
potencia. Lo que les digo: un coitus interruptus en toda regla.
Sam Mendes ha querido dejar claro que él es un autor y que le da un poco de grima eso del cine de acción.
Y punto. Por ello dosifica de forma exagerada los pasajes más acelerados, se inclina por un
ritmo narrativo lento y un tanto soporífero y convierte a la esperada chica
Bond de turno, Léa Seydoux, en una muchachita enamoradiza que, pese a ese toque sexy que le otorga, no posee la entidad que se espera de cualquier chica Bond que se precie. Eso sí, al menos, juega
bien a la nostalgia que acarrea el personaje de 007 y, a lo largo de su dilatado
metraje, cuela, de forma inteligente y sutil, varios guiños a una serie que
parece empezar a tener miedo a envejecer y que, como en el caso de este título,
busca nuevas fórmulas (aunque sean fallidas) para mantenerse al pie del cañón.
Y es que este no es mi Bond. 007 no tenía problemas
existenciales, ni se deprimía porque su oficio era el de matar y tampoco
aburría soberanamente a las plateas. Ahora, Bond se ha convertido en un
caballero oscuro más.
3 comentarios:
Gracias por avisar, Spaulding. Invertiré mis eurillos en alguna otra peli.
En lo personal no fue de mi agrado, me aburrió en varios momentos y perdí el hilo a la película! nada que me enganchara desde el vamos.
Buena critica!
Ańoro al Bond divertido de las primeras pelis.
Publicar un comentario