El agente
Ethan Hunt y su grupo especial del IMF (que no del FMI, por suerte) vuelven a
la carga con una nueva y trepidante aventura en la quinta entrega de una saga
que, con el tiempo, ha acabado compitiendo directamente con otra franquicia
multimillonaria y de características similares, la de James Bond. Misión: Imposible – Nación Secreta es su título.
Después de
haber dirigido las anteriores entregas de la saga gente como Brian de Palma,
John Woo, J. J. Abrams y Brad Bird, ahora le toca el turno a un director con
menos entidad que los citados: Christopher McQuarrie, un tipo cuyo principal
mérito es haber dirigido Jack Reacher, una entretenida cinta de acción
protagonizada por Tom Cruise y, ante todo, de haber escrito los guiones de
trabajos como Al Filo del Mañana o Valkiria, entre otros. O sea, un hombre
Cruise en toda regla; un realizador que le va como anillo al dedo a su
protagonista y, en este caso, productor de la cinta.
Misión:
Imposible – Nación Secreta es más de lo mismo. Pero con fuerza, estilo y un
estimulante sentido del humor heredado, directamente, de su anterior capítulo,
ese Protocolo Fantasma que, de la mano de un Brad Bird reciclado del cine de
animación, convertía a los héroes del IMF en verdaderos personajes de un
cartoon de lo más pasado de rosca.
En esta
ocasión, tras un prólogo vertiginoso y espectacular al más puro estilo 007, el
agente Ethan Hunt, al que se da por desaparecido, sigue adelante con una misión
que tendría que haber abortado tras haber sido desarticulado su adorado IMF por
estamentos superiores. Una intriga en la que se mezclan, como siempre, dobles
agentes, crímenes y persecuciones de todo tipo, incluidas las de moto (en claro
guiño a la peor entrega de la serie, M.I. 2, la de John Woo).
Comparado
con su anterior capítulo (el de Bird) quizá éste sea un tanto menos acelerado pero, a pesar de ello, continúa siendo vibrante y con
momentos del mejor cine de acción palomitera del que podemos disfrutar en la
actualidad.
Apoyado a la
perfección por Jeremy Renner (el hombre más cerebral del grupo), Simon Pegg (el
agente torpe aunque efectivo) y un tanto destartalado Ving Rhames, Cruise (aún
estando cada día físicamente más chaparro y narigudo) sigue asumiendo a la
perfección el rol de Ethan Hunt y quien, a pesar de su indiscutible condición
de estrella (y de productor al mismo tiempo), parece haberse aprendido la
lección y se muestra capaz de no robar tantas escenas y planos al resto del
equipo como hacía anteriormente, incluida la novedad de una resultona y eficaz Rebecca Fergusson en el
rol de una mujer todoterreno y un tanto destroyer, tras la que se esconde uno de
los misterios de la cinta. Y, de propina, un Alec Baldwin (recién salido de
Torrente 5) en plena forma.
A
disfrutarla: 131 minutos de entretenimiento puro que pasan en un abrir y cerrar
de ojos. Lo de menos es su argumento; lo mejor es la sobredosis de adrenalina que
nos ofrece.
Pues la verdad, después de veinte años, me sigo quedando con el encanto de la serie clásica. El pim-pam-pum de Cruise me toca las narices.
ResponderEliminarAsí me gusta. Claro y conciso. Pero que conste que a mi, las Misiones Imposibles de Cruise me molan.
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